viernes, 9 de enero de 2026

Entrenamiento grupal !

 

Traducción del Catalán al Español subido en audio a IVOOX. (Podcast de Marta Parramon).
Reunión grupal en la Asociación de Amigos de la India de Barcelona, Catalunya (España) 1998



Desde hace varios años venimos compartiendo reuniones grupales que incorporan en nuestras vidas una comprensión más profunda de lo que significa el Servicio.
Nosotros sabemos por experiencia propia que un grupo esotérico que pretende dedicar su vida al servicio, funcione correctamente y pueda llegar a integrarse, una de las cosas a que debe comprometerse individualmente cada uno de sus componentes es a ser impersonal, no únicamente cuando se reúne con el grupo, pues a medida que avance en evolución, su forma de ser y de relacionarse cambiará sensiblemente aún sin proponérselo y de forma permanentemente. Se trata de empezar ya, a actuar como Almas a fin de llegar a Ser. Ser impersonal no significa ser insociables pero sí que nuestra actitud y forma de relacionarnos debería cambiar. Pensar y hablar constantemente de nosotros mismos indica que el egocentrismo va por delante de cualquier cuestión y esto es lo contrario a lo que que demanda una consciencia grupal. Estar pendientes de lo que dicen o hacen los demás en sus vidas personales, juzgar y criticar demuestra una total falta de amor y comprensión y aunque lo que nos ocurra a nosotros o a nuestro entorno pueda ser grave o de cierta importancia, no deberíamos centrar nuestras mentes en lo negativo porque nos acaba condicionando y en vez de hacer ascender las energías, lo que estamos provocando es su descenso a los chacras inferiores, con las consiguientes consecuencias de que, cuanto más evolucionados estemos, más oscuridad estaremos añadiendo al mundo. No digo que no tengamos que estar bien informados de lo que ocurre en el mundo, lo que no es conveniente es enfocar la mente de forma constante en lo negativo. Tenemos que aprender a leer y a escuchar “entre líneas” y ser imparciales en nuestras valoraciones para ver las cosas tal como son, no como nuestras mentes cargadas de prejuicios pretenden verlas.
Algo debemos entender es que ser impersonales y no estar apegados no significa desentendernos de nuestras responsabilidades, nuestras necesidades ni de la sociedad, todo lo contrario, la evolución requiere un justo equilibrio, esta es la actitud que un día deberemos adoptar si queremos actuar como almas, aunque siempre centrándonos en las causas, no en los efectos. Son muchas cosas las que todavía tenemos que cambiar en nosotros mismos antes no podamos ser verdaderamente responsables y útiles en la contribución de llevar adelante la evolución planetaria.
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El olvido de uno mismo, la inofensividad y la palabra correcta!, de lo que tanto insiste el Maestro, lo resume todo. Estos requisitos son esenciales y muy necesarios si algún día queremos actuar como intermediarios entre la Jerarquía y la humanidad.
Todos tenemos unas ansias enormes de acercarnos al Maestro y a nuestro Ángel Solar e identificarnos con nuestra verdadera esencia, porque sabemos que somos una más de las chispas divinas surgidas del Alma Una, que al encarnar nos hemos revestido de materia con el fin de llevar a cabo un Propósito particular que nos propusimos antes de encarnar. Pero para ello antes tendremos que conocernos muy bien a nosotros mismos como personalidades, lo cual requerirá una atenta observación de forma totalmente objetiva, sin involucrarnos, sin juzgar ni justificarnos, simplemente observándonos muy atentamente. De esta forma nos veremos tal como somos sin condicionamiento alguno, entonces podremos ser conscientes de lo que nos obstruye el camino, lo que es preciso potenciar, deshacernos o incorporar en nuestras vidas.


La naturaleza humana es muy individualista, especialmente cuando predomina el ego y posee una mente orientada a satisfacer sus deseos, todo lo contrario de lo que es el Alma Solar, de la cual formamos parte aunque todavía no somos totalmente conscientes de ello. La naturaleza del Alma es Grupal. Esta es la consciencia que todo grupo esotérico debe alcanzar a fin de llegar a ser lo que realmente somos, un grupo de Almas dispuestas a Servir. En etapas más avanzadas descubriremos que la vida en los tres mundos es una ilusión. El desapego de la personalidad es imprescindible si lo que queremos llegar algún día a penetrar en el Quinto Reino. I aunque todavía no somos plenamente conscientes de nuestra divinidad, lo que sí sabemos es que somos Almas que un día descendimos de elevados lugares con nuestro Grupo Egoico para encarnar en la Tierra. No encarnamos individualmente ni por separado. Esta es la auténtica realidad de nuestra procedencia y nuestro destino está escrito en las estrellas. Algún día no muy lejano regresaremos al Hogar de donde salimos como Mónadas espirituales para dar forma al Propósito del Creador, adquirir plena consciencia y contribuir al desarrollo de la evolución planetaria. Desde que nos iniciamos en el reino humano dimos el paso definitivo hacia la liberación de la materia, esto significa que hemos alcanzado el nivel donde es posible el despertar de la consciencia. Ahora es cuestión de aprendizaje y no desistir en el intento ni perder de vista la próxima meta superior que nos hemos propuesto alcanzar. Deberíamos ser plenamente conscientes de que nosotros no somos estos cuerpos, pero no como algo aprendido de memoria, sino como un hecho real, nosotros somos el Alma que los utiliza para poder evolucionar. Ellos nos sirven como vehículos de expresión, para relacionarnos y extraer consciencia de las experiencias vividas por medio de la mente y los sentidos en los tres mundos de la evolución humana.
Cada uno de los cuerpos está habitado por el deva elemental que lo construyó y lo está regenerando constantemente con la energía que les proporcionamos con nuestros estados de consciencia. Mientras nos identificamos con la forma nos movemos en su mundo, puesto que ellos son materia, manifiestan nuestras tendencias físicas, astrales y mentales concretas hasta que las sintetizamos al integrar la personalidad. Cuando esto ocurre significa que los tres elementales se han fusionado. Se han transformado en uno formando aquella poderosa Entidad elemental a la que damos el nombre de.”Personalidad” la cual ha adquirido un enorme poder, mientras la consciencia del ser humano no es consciente de su divinidad, quien gobierna su vida es esta Entidad. De ahí que un ser humano en apariencia muy inteligente y una personalidad bien equilibrada, si no ha conquistado la consciencia Egoica, no sea necesariamente un ser espiritual.
Cada uno de estos devas constructores elementales aún formando parte de nuestros vehículos, vive y evoluciona en su propia dimensión y elemento. Sin embargo, una vez integrada la personalidad, el ser humano puede utilizar sus tres estados de consciencia simultáneamente. Depende del momento y las circunstancias predomina más una tendencia que otra, sin embargo, sea como fuere, el ser humano está empleando su personalidad, que no son más que las entidades elementales que su Ángel Solar atrajo antes de encarnar, a fin de que le construyeran los vehículos que precisaría en aquella nueva encarnación para seguir desarrollando la consciencia y cumplir Su Propósito.
Esta es la razón de que cueste tanto el desapego del yo inferior y que cuando se nos pone a prueba y la vida nos hace afrontar a los opuestos, surja esa potente rebelión que causa tanto sufrimiento, al tener que decidir entre los requerimientos del Alma y los de la personalidad. Nosotros sabemos que debemos re-orientarnos, pero la inercia todavía nos mantiene inmóviles y atados al pasado, hasta que por fin perdemos el miedo y surge de nuestro interior la firme determinación de deshacernos de estas ataduras que nos han mantenido presos como almas durante milenios. Entonces es cuando estamos preparados para dar el paso trascendente que arremete hacia adelante sin importarnos los obstáculos que encontremos en el camino, abriéndose ante nosotros una nueva avenida que nos permite la percepción a una octava muy superior desde donde podremos ver la próxima meta que estamos destinados a alcanzar.
El cambio habrá sido trascendente, ahora seremos nosotros el Alma quienes nos manifestemos por medio de la personalidad, no los elementales. La personalidad redimida e iluminada será el vehículo que a partir de ahora nos servirá para llevar a cabo el servicio y el Propósito designado por el Alma en esta encarnación.
De esta forma avanzamos siempre hacia adelante y en sentido ascendente, llegando a su debido tiempo a ser plenamente conscientes de nuestra divinidad como mónadas espirituales, nuestra Verdadera Identidad.

Marta Parramon Elies


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