Traducción
del Catalán al Español publicado en audio en este blog.
Reunión
grupal en la Sociedad Teosófica Rama Armonía de Barcelona,
Catalunya (España) 1999
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Seguiremos
hablando sobre Curación esotérica pero no de las técnicas a
seguir sino de la auto curación, recordando que las enfermedades casi siempre son debidas a la falta de respuesta a la vida del Alma.
Quienes
nos introducimos en el estudio sobre este tema de suma importancia, sabemos que las energías están en constante movimiento y que no
pueden ser detenidas en su fluir sin crear fricción. Entonces, cualquier enfermedad que podamos padecer nos está indicando falta de
atención, resistencia al cambio y la no respuesta a los dictados del
Alma. Durante la mayor parte del tiempo transcurrido en el largo
caminar por este mundo, nos sentimos atraídos por lo que nos ofrece
más placer a los sentidos, siendo las experiencias personales lo
único que nos satisface.
La
ignorancia o la negación sobre la existencia de las Leyes divinas
por las que nos regimos todos los reinos de la naturaleza y la falta
de responsabilidad frente a las necesidades de nuestro entorno
inmediato, de la sociedad y del mundo crean karma, un karma que se
manifiesta en forma de crisis de todo orden, generamdo conflictos y un
mal estar constante que nos predispone a la enfermedad.
Cuando
damos respuesta únicamente a los valores materiales, llegamos a un
punto en que la insatisfacción y el desanimo son inevitables porque
estamos buscando la felicidad en lo efímero, en el aspecto material
de la existencia, en vez de orientarnos en lo permanente que nos
señala la Luz del Alma y esto con el tiempo crea en nuestro interior
un vacío que nos arrastra a la frustración y a la infelicidad.
Entonces entramos en una crisis existencial y el karma se precipita
en nuestras vidas haciendo surgir de nuestro interior aquello
que hemos construido en el pasado, obligándonos "a mirarnos al espejo" para que nos veamos tal como somos. Si nos negamos a aceptar la
realidad y a rectificar lo inaceptable, acabaremos por caer en la
depresión, una enfermedad que conduce a la máxima introversión y
aislamiento, algo muy negativo para el alma, lo cual indica ego-centrismo
extremo.
Una
de las cosas importantes que todo ser humano debiera aprender consiste en fluir con las energías sin oponer resistencia, dando
respuesta a lo que venga a cada instante en vez de huir o de
ignorarlo, porque tarde o temprano el karma nos obligará a
afrontarlo y entonces la crisis será mucho peor. Queremos ser libres
y hacer lo que nos plazca sin tener en cuenta las consecuencias.
Queremos ir contra corriente y detenernos para no dejar atrás lo
adquirido, pero la evolución es movimiento y las energías que
deberían circular libremente por todo nuestro organismo las retenemos, negándoles el paso y creando congestiones o
insuficiencias que repercuten en la salud.
Venimos
a la encarnación atraídos por la fuerza irresistible que nuestra
consciencia siente hacia las experiencias que nos proporciona lo material, pero mientras exista esta atracción
seguiremos generando karma. Toda acción produce una reacción, esto
lo sabemos porqué hemos estudiado algo sobre la ley del karma y
también por propia experiencia, pero cuando llega una etapa en que
se precipita sobre nuestra vida, en vez de afrontarlo asumiendo la
responsabilidad que nos corresponde, nos invade el temor y entonces
en vez de dar la respuesta adecuada huimos y nos sumergirnos en la
oscuridad de nuestros deseos, en vez de preguntarnos cual es el
mensaje que nuestra Alma está tratando de hacernos llegar para que despertemos y nos demos cuenta que hay valores que debemos
cambiar.
La
mayoría de enfermedades son generadas en el cuerpo astral y el
etérico, aunque a medida que la humanidad desarrolle la mente
cada vez serán más frecuentes las enfermedades mentales. Quizás
nos preguntaremos cómo es posible que desarrollar un cuerpo superior genere
enfermedades?
No
todas las enfermedades son producidas por la inhibición de la
energía del Alma. Existen ciertas enfermedades propias de los
discípulos y aún, de los iniciados que todavía deben liberar
ciertos residuos kármicos. En ciertas etapas evolutivas es
prácticamente imposible no desequilibrarse cuando es activado
fuertemente un chacra, ya sea debido a una expansión de consciencia
en que la trama etérica que separa un chacra de otro es rasgada o a
las pruebas previas a una iniciación. Lógicamente la respuesta será
diferente a la de un ser humano común, porque en vez de crear resistencia,
el discípulo o iniciado contribuirán con sus estados de consciencia
positivos al fluir de las energías hacia el centro que esté
despertando. Así y todo, si se trata de las pruebas previas a la
iniciación, las energías sobre los centros que deben ser elevadas
de forma definitiva a un chacra superior, fluirán con gran
intensidad para activar aquellos estados de consciencia que el iniciado deba
demostrar haber trascendido.
Toda
enfermedad es una entidad psíquica creada por la consciencia humana
en el presente o en el pasado (individual o socialmente) construida
por los devas elementales, pues todo cuanto existe es energía y
ellos, que son energía en constante movimiento, acuden al ser
invocados por el ser humano con sus pensamientos y distintos estados de
consciencia. Allí dónde enfocamos el pensamiento allí va la
energía, la cual constituye la entera creación, siendo ésta, esencialmente dévica.
Cuando
invocamos a los Devas de Curación acuden a nuestro llamado, sin
embargo, no se trata de elementales, porque hay que saber que existen
una gran diversidad de jerarquías angélicas de grados evolutivos
muy diferentes. Los Devas de Curación son Entidades Angélicas de
muy elevada evolución espiritual, mientras que las entidades que construyen las enfermedades pertenecen a una jerarquía constructora menor y muy
distinta, aunque ellos tan solo se limitan a cumplir con su función y no se los puede
considerar buenos ni malos, podríamos decir que son el polo
opuesto de los Devas dedicados a curar. Vemos pues que existen las entidades elementales que construyen
la enfermedad y por otra parte los Devas superiores que la destruyen.
Es
por esta razón que no es aconsejable centrar nuestra atención de
forma continuada sobre las enfermedades, los problemas ni sobre nada que
sea negativo, sabiendo que somos creadores y que si ponemos nuestra
atención en un problema o enfermedad, estamos suministrando
energía a los devas constructores y en vez de menguar el problema lo
que hacemos es darle más vitalidad y lo estamos robusteciendo.
Muchas de las enfermedades no llegarían a desenvolverse ni provocar
la muerte (a no ser que nuestro karma nos lo impusiera) si no
estuviéramos constantemente con el miedo y los pensamientos puestos
en ello.
Las
personas hipocondríacas por naturaleza imaginan estar enfermos sin
estarlo y convencidos de que su cuerpo padece una grave enfermedad, tienen puesta constantemente su mente en el órgano en cuestión y lo peor es que la gran
mayoría de ellos acaban por padecerla.
Es de vital
importancia tener en mente que somos creadores y que a cada paso que damos estamos creando nuestro destino con nuestras propias obras. Nosotros
pensamos y los devas construyen constantemente lo que les damos a construir.
Afrontar
las situaciones sin obsesionarnos nos da la oportunidad de liberarnos de la ansiedad y de una gran parte del karma, tener una vida más saludable y estar más
capacitados para llevar a cabo nuestro propio destino y si se da el caso, el servicio que nos corresponde como almas.
Es
importante conocerse a si mismo y re-conocerse como el verdadero ser
espiritual que somos en nuestra verdadera esencia. Significa que
internamente sabremos Quienes somos, aunque todavía no seamos plenamente conscientes de ello.
La
auto curación consiste en llegar a esta comprensión, pero antes
deberemos conocernos tal como somos como personalidades, observándonos atentamente y de forma objetiva, aceptándonos con
nuestras cualidades y defectos y discernir sobre los valores que
hemos estado cultivando hasta el momento. Deberíamos hacer una selección para
desechar todo lo inútil e innecesario que nos crea obstáculos y nos impide poder seguir avanzando en el sendero evolutivo, ser
nosotros mismos en todo momento y descargar de nuestra consciencia el
peso de lo innecesario.
Marta
Parramon Elies
Comentarios
Conocerse
así mismo. Parecería simple ya que la mayor parte de nosotros dirá
que a según que edades ya nos conocemos de sobras, pero si no es
así, ¿cómo podemos conocer lo que somos si por mucho que buscamos
no encontramos a alguien diferente a quien creemos ser?
Gracias
por el artículo Marta
Un
fuerte abrazo
Respuesta.
Deberíamos poner la atención en nuestro interior y no tanto en el yo personal.
Cada cual atrae hacia sí a las personas o circunstancias según lo que él es. Las personas, los ambientes, incluso los objetos nos atraen por vibración similar y esto significa y es más que evidente, que todo cuanto nos encontramos en el camino de la vida nos hace de espejo, para que veamos en él nuestro propio reflejo
Esta es la forma de conocernos a nosotros mismos, pero si lo que vemos no nos agrada y no nos aceptamos tal como somos negaremos la evidencia, tal como si
estuviéramos ciegos, lo cual significa que la inercia nos mantendrá anclados en la ignorancia de nuestro ser y seguiremos dando vueltas sobre las mismas
dudas y miedos durante toda nuestra vida.
Para
saber reconocer a "alguien" diferente a quien creemos ser, es preciso
haber cultivado la humildad, porqué si no es así, por muchas
personas u oportunidades que nos vengan, pasarán por nuestro lado
sin que las hayamos reconocido.
No
creo que se trate de tener más o menos edad para conocernos a
nosotros mismos. El conocimiento de uno mismo no es una finalidad,
algo que llegados a cierto punto creemos que lo hemos logrado y ya
está !. La personas nos estamos transformando a cada paso que damos en el contacto con nuestras relaciones, con las circunstancias que
aparecen en nuestras vidas, reflexionando o meditando. Todo cuanto
hacemos produce unos efectos en nosotros y en nuestro entorno, pues
nos estamos transformando constantemente los unos a los otros.
A
nivel personal es bastante fácil conocer nuestras tendencias más
destacadas en un momento puntual de nuestras vidas, pero lo
importante es profundizar en las causas que nos han conducido a lo
que somos en la actualidad, observándonos a nosotros mismos, no a
quienes nos rodean o creemos que son los responsables de que seamos
de una forma u otra.
¿Cuáles
son los objetivos que perseguimos y que valores cultivamos ?
Si
desde hace algunos años llevamos un diario de nuestras experiencias
personales y espirituales y le damos un repaso ahora es más que probable que
descubramos que hemos cambiado.
Cuando
cambiamos interiormente no es necesario esperar que cambie lo
externo, pues el cambio es inevitable, entonces cambian las
relaciones, nuestra forma de ser y nuestra vida en general.
Gracias
a ti querido amigo por tu constancia y amistad.
Un
fuerte abrazo
Comentario
Observando
muy atentamente nuestros espejos podremos valorar lo que somos
realmente. Si vemos superficialmente nada avanzaremos y no saldremos
nunca de este circulo vicioso. La edad puede ayudar pero lo más
importante es esa meditación en todo momento a fin de tener
clarividencia.
Estamos
todavía demasiado vestidos de gris y negro para ver los radiantes
colores de la magia creadora que nos abre las alas para volar y
traspasar las nubes que nos ciega. A través de la calma y el gran
desprendimiento desde lo más fácil a lo más difícil con gran
voluntad y amor obtendremos el objetivo.
Un
Abrazo.
Respuesta
Nada
más observando lo que nos rodea podemos aprender mucho de nosotros
mismos, las formas y todo lo visible físicamente tan sólo son símbolos que ocultan realidades internas, estas realidades son la
verdadera causa de que hayamos encarnado, pues lo interno no es algo
tangible sino que es el conjunto nuestros estados de consciencia.
Es
cierto que con la edad y lo que hemos aprendido de las experiencias
acumuladas en el tiempo nos han permitido crecer poco o mucho... pero hay que
discernir para saber en que dirección hemos crecido; como almas, como
personalidades o ambas a la vez?
No
creo que sea necesario ser clarividente para ver más allá de las
apariencias, tan sólo tendríamos que estar muy atentos y apercibidos.
Las
nubes se disipan cuando dejamos de prestar tanta atención a nosotros
mismos y nos interesamos de forma activa en el bien de los demás.
El desprendimiento del yo personal y
la voluntad de mantenernos firmes en el camino del servicio que hemos
elegido son manifestaciones del Alma.
Un
abrazo
Marta
Parramon Elies