Todo
cuanto existe en nuestro universo está regido por la Ley cíclica de
evolución e involución, de nacimiento, juventud, madurez, vejez y
muerte, repitiendo sin cesar una encarnación tras otra experiencia
derivadas
de las anteriores en
una vuelta superior de la espiral evolutiva. Una era, al igual que un
ser humano, viene a la vida con un destino predeterminado por el
karma acumulado en anteriores existencias.
En
cada encarnación, el Ser interno humano,
Solar
o Cósmico,
se propone alcanzar un nuevo objetivo, una
meta, ya sea de orden material,
espiritual o
ambas a la vez.
El hecho de que desde la infancia los
seres humanos hagamos
preguntas constantes a los mayores es un
claro
indicio de que lo que buscamos, (aunque
de forma inconsciente)
es
conocer
el significado de la vida.
Sin
embargo aunque
las respuestas de lo/los demás pueden orientarnos, únicamente
nos
serán
válidas cuando
las hallemos por nosotros mismos
Cuando
renace
cualquier
ser, ya sea cósmico,
solar, planetario o
humano,
así como una nueva era,
viene
lleno
de posibilidades de realización, con
un gran empuje y
el propósito de alcanzar la próxima meta en el sendero evolutivo
que inició en anteriores encarnaciones. Sin
embargo en
la
primera parte de la
nueva encarnación
se
tendrá que
recuperar la memoria del estado de consciencia adquirido
en
la vida anterior, es un proceso de recapitulación.
¿Porque
debe hacerse? Debe hacerse para poder
retomar exactamente
el
hilo allí donde lo dejamos, puesto
que de una encarnación a otra existe continuidad.
En esta etapa el karma, (positivo
o negativo) generado
en el pasado aflorará
a la consciencia dándonos la oportunidad de trascenderlo antes no
nos iniciemos en nuevas experiencias.
Una
vez recuperada la memoria como individuos nos
mostraremos
al mundo tal como somos y con el
nivel de consciencia adquirido.
A
partir de entonces iniciaremos nuevas experiencias generando nuevo
karma.
Para
nosotros es una realidad que existe el karma, lo cual implica una
mayor responsabilidad, entonces la Ley también es aplicada con mayor
fuerza o
severidad
depende
de
si hemos obrado bien o
mal.
Y
no se
trata tan solo de conocer esta Ley, se trata de saber
que las consecuencias de lo que hace un aspirante o discípulo, no
son las mismas que producen las personas corrientes con sus actos
inconscientes, porque cuanto
más avanzamos estemos
en el sendero evolutivo, tanta más potencia ígnea
desprenderá
nuestra radiación, entonces
lo que
podamos hacer tendrá un mayor impacto en nuestro entorno inmediato y
con quienes nos relacionemos.
Con
la entrada de una nueva era ocurre exactamente lo mismo. Todo lo que
estamos viendo en el mundo, sea bueno o malo, es el resultado de lo
que fuimos la humanidad en la era anterior. Seguramente pensaremos
que no somos responsables de los actos de otra civilización. Pero lo
cierto es que aunque no nos acordemos hemos encarnado muchísimas
veces en otras civilizaciones y culturas, en otras razas, a veces en
cuerpos masculinos y otras en cuerpos femeninos. La era de Acuario
con sus energías transmutadoras empezó a penetrar en los éteres de
nuestro sistema solar hace más de dos siglos, retirándose
paulatinamente al mismo tiempo la era de Piscis. Una era tiene una
duración de dos mil doscientos años aproximadamente desde que
empieza a acercarse hasta su alejamiento total. Las energías se
compenetran al iniciarse y al finalizar una era.
Si
astrológicamente dividimos la era de Acuario en tres etapas o
decanatos, veremos que en la segunda parte será cuando las energías
se mostrarán con más pureza, sin las influencias anterior y
posterior de la era precedente y la que le sucederá. Entonces serán
estrictamente acuarianas, pues a medida que penetre esta nueva Vida y
avance hacia el tercer decanato, se habrá formado una nueva
civilización, empezando a sentir la influencia de la era siguiente
de Capricornio y Acuario empezará a menguar al igual como está
ocurriendo en la actualidad con las energías de Piscis.
Sabemos
por los estudios esotéricos realizados que el objetivo de esta energía cósmica
o Entidad, proveniente de una estrella de la constelación de
Acuario, tiene como misión unificar las consciencias y crear nuevas
formas en todos los planos de existencia. Esta ha de ser la era de la
Magia, del Orden, el Ceremonial y la Unidad.
Cuando
la ciencia materialista amplíe su visión en otras dimensiones del
espacio, podrá demostrar la existencia del Alma y la continuidad de
la vida más allá de la muerte del cuerpo físico.
El
desarrollo y la comprensión de que todo forma parte de una Unidad
esencial conducirá a la humanidad hacia el camino de evolución
superior. El ser humano será consciente de que él no es sus
cuerpos, sino un alma que ha tomado forma para adquirir consciencia y
dar un impulso redentor a la materia. Si no nos resistimos al cambio
que impone la nueva era, si nos adaptamos y damos respuesta a las
necesidades del mundo y empezamos a pensar en términos de Humanidad
y no del yo individual, estaremos actuando como Almas cuya
consciencia acuariana puede transformar al mundo.
Aplicando
la analogía hermética, cuando se produce un traspaso de eras viene
a ser lo mismo que cuando un alma humana vuelve a nacer. La
consciencia adquirida en la anterior encarnación será recuperada, sin embargo, la personalidad cambiará de una encarnación a otra. O
sea, que las energías que marcaran el carácter y la personalidad de
la nueva civilización e individualmente en la vida del ser humano,
serán distintas a las de la vida anterior.
En
cada encarnación se nos da la oportunidad de aprender a utilizar
nuevas energías de rayo correspondientes a uno de los 4 elementos
provenientes de alguna de las doce constelaciones del zodíaco. De
esta forma vamos incorporando en nuestra consciencia las cualidades
de los siete rayos, aprendiendo a emplearlas en todos los niveles de
consciencia a lo largo de las encarnaciones, hasta llegar a una etapa
más avanzada en que habremos sintetizado en la consciencia las
energías de los 7 Rayos, habiendo realizado en el corazón los Doce Trabajos de
Hércules.
Salimos
de la era de Piscis, cuyo elemento es agua con unas características
que definieron a una civilización marcadamente astral y devocional.
Actualmente, todavía existen muchas personas encarnadas que no han
desarrollado la mente lo suficiente como para pensar por sí mismas,
lo cual significa que seguirán
necesitando ser
guiadas. En
la
era de Acuario se
irá construyendo una
civilización cuyo elemento relacionado con el aire conducirá
al desarrollo mental, científico y a la vez intuitivo.
A
la par de la mente concreta se incrementará grandemente el interés
por el estudio de la Ciencia de las Energías, o sea, por la
Astrología esotérica y a medida que profundicemos
en sus símbolos descubriremos el
auténtico significado que yace oculto tras Ellos.
Trabajar
con símbolos despierta la intuición y nos abre la consciencia a
unas avenidas de comprensión interna que van mucho más allá de lo
aparente. A la Astrología se la denomina la Ciencia de las Energías.
Por una parte sabemos que todo cuanto existe es energía y que esta
en su totalidad es esencialmente Dévica. Vemos pues que al
introducirnos en su estudio nos estamos poniendo en contacto con
alguna jerarquía angélica. Por ejemplo: si nos dedicamos a
interpretarla a un nivel estrictamente personal, el contacto se
producirá con los devas elementales que rigen y son en sí la
materia, aunque esto no significa que seamos conscientes de su
presencia.
Si
la interpretación se dirige hacia la evolución del Alma, o sea en
sentido esotérico, las energías que atraeremos ya no serán
elementales puesto
que fluirán desde niveles más allá de la materia.
La
interpretación
Jerárquica no es necesario nombrarla, puesto
que el
astrólogo mismo tendría
que ser un
iniciado para poder hacerlo. La era de Acuario nos tiene reservadas
muchas sorpresas, quizás algunas de ellas serán incómodas porque
producirán cambios radicales en los valores y como consecuencia en
la forma de vivir.
Quienes
hemos investigado sobre Astrología esotérica sabemos que Urano es
un planeta sagrado, lo cual significa que influye sobre el desarrollo
de la consciencia y no tiene nada de estático sino todo lo
contrario. Los cambios serán constantes y generalmente drásticos,
produciendo una total renovación que se dará en todos los niveles y
en todos los reinos de la naturaleza, apareciendo nuevas especies
mientras otras desaparecerán.
Con
la entrada del 7º Rayo volverán a encarnar los Grandes y pequeños
magos del pasado provenientes de muchas civilizaciones anteriores a
la nuestra, cuyas almas estaban esperando ansiosas que las energías
de Acuario en su recorrido celeste volvieran a reaparecer para tener
la oportunidad de continuar su tarea en un mundo donde las
consciencias de la actual humanidad están más preparadas en muchos
sentidos.
También
la Masonería regida por el 7º Rayo tomará cada vez más fuerza y
poder en esta nueva era. Se dice en Teosofía que H. P. Blavatsky fue
en su anterior encarnación el gran Mago Cagliostro. En este aspecto,
el/ella
conocía los Secretos de la Magia y la Alquimia en los niveles ocultos.
La magia en el plano físico está relacionada con el control de los
elementos y el poder de dirigirlos a fin de llevar a cabo un
propósito
en el aspecto material de la existencia, entendiendo como materia los
planos físico, astral y mental concreto.
Las
energías del 7º rayo mostrarán al mundo de forma tangible que la
entera creación es una Gran Obra Mágica. Lo invisible se hará
visible tanto para bien como para mal, según como y quien utilicen
dichos poderes, así serán los resultados. La magia blanca y la
magia
negra siempre han existido y son innatas en este universo dual.
La
humanidad avanzada del futuro habrá desarrollado la facultad de
controlarse a sí misma, dando muestras de ello al controlar a los
elementales de sus cuerpos, lo cual le capacitará para tener
control
sobre
los
elementos. Cuando se practique conscientemente la Magia Blanca, se
habrá formado una nueva civilización orientada hacia el centro
Mayor planetario de Shamballa.
Generalmente se presenta a la nueva era como algo maravilloso y extraordinario,
pero nada de lo que nos conduzca a tal realización superior se nos
dará gratis, nos lo tendremos que ganar a pulso.
La
era de Acuario trae un nuevo despertar para las almas que están
predispuestas a participar en la creación de un
Nuevo
Amanecer
en este mundo atribulado y habiéndonos convertido en ciudadanos
del mundo lo tendremos que demostrar en cada momento de nuestras
vidas.
Los
poderes que aún pertenecen invisibles y desconocidos se irán
desarrollando con el paso de las futuras generaciones, pero no los
poseerá la humanidad en pleno, sino quienes sean capaces de abrir
su corazón y
actuar
con plena consciencia de que la Humanidad somos Una, que cada ser
humano somos una célula dentro de este Cuerpo mayor y según como
realicemos la función que nos corresponde así serán los
resultados.
Depende
de nosotros, de todos los seres humanos que somos conscientes de
nuestra responsabilidad frente a las necesidades del mundo, que la
Luz de la nueva era que ha de iluminar las mentes y despertar los
corazones de la humanidad se haga realidad en la Tierra. Hay quien
cree que la nueva religión del futuro será totalmente científica,
aunque creo que lo que imaginamos nosotros dista mucho del concepto
que tendrá la humanidad del futuro sobre la religión, lo que
entendemos por religión actualmente, dejará de existir y emergerá un nuevo
concepto de lo que realmente significa ser espiritual.
A
medida que la ciencia descubra la realidad de los mundos ocultos y su
tendencia materialista disminuya, descubrirá la realidad de la
existencia del Alma, la religión se hará más científica y la
ciencia demostrará que el Dios que la iglesia siempre ha presentado
separado de nosotros, está en el interior de cada átomo, de cada
reino y especie. En realidad, Dios es Vida y Vida y Energía son
términos sinónimos.
Durante
siglos la humanidad hemos buscado a Dios fuera de nosotros mismos. Nos hemos ido al otro extremo del mundo buscando al Maestro o a una
religión que nos diera respuestas que no encontramos en lo conocido.
Tras este largo recorrido en que hemos dado la vuelta al mundo,
regresamos al punto de partida para darnos cuenta de que lo que hemos
buscado fuera está dentro de nosotros mismos. Y este es el Camino
que nos señala Acuario, el camino de la libertad de ser nosotros
mismos, sin influencias de ninguna clase y sin condicionamiento
alguno, pero sabiendo que la Humanidad es Una y nos corresponde
nuestra parte de responsabilidad.
Marta Parramon Elies
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