miércoles, 29 de julio de 2026

El hombre, un Taumaturgo en potencia. 1ª parte !

 


Podemos tener muchos conocimientos sobre el poder de la mente, pero... ¿Qué sabemos de los poderes del Alma que se hallan ocultos en el corazón del ser humano y que la mayoría aún desconoce?
Uno y quizá el mayor de estos
dones es el poder de curar!
El aspirante espiritual debe saber que un día cuando la compasión aflore en su corazón
se le dará la oportunidad de convertirse en un Taumaturgo en un verdadero Mago blanco, tal y como lo eran los grandes Iniciados del pasado que curaban por radiación sin necesidad de imponer las manos.
Hay muchas personas en el mundo que poseen
el poder de curar, más de las que imaginamos, pero la mayoría de ellas ni tan solo lo saben y lo más probable es que lo hayan heredado de anteriores encarnaciones. Muchos seres humanos (hombres y mujeres) actualmente se dedican a la curación por la imposición de las manos, (la curación magnética) lo cual puede ser debido a una facultad heredada de encarnaciones anteriores y al encarnar de nuevo, ha aflorado en su consciencia como una facultad innata.También muchos sacan provecho de su don convirtiéndolo en una forma de ganarse la vida.

Pero también existen curadores magnéticos que poseen este poder y lo están llevando a cabo de forma totalmente altruista impulsados por la compasión, aunque muy pocas lo hacen por radiación. Ningún curador sabe si el trabajo que está realizando con el paciente dará resultados positivos y si podrá liberarse de la enfermedad. En esto intervienen varios factores, que permiten o dificultan la curación, uno de ellos es el karma del paciente y el otro la evolución del propio curador. Además, algo de suma importancia a tener en cuenta es que aún prestando un valioso servicio muchas de estas personas desconocen la naturaleza y el poder de las energías que están tratando de manipular mientras curan.

La energía sigue al pensamiento! y allí donde el curador pone la mente allí van los devas dispuestos a construir o a curar, depende de si lo hacemos de forma consciente o inconsciente y del propósito que perseguimos. Una enfermedad es una entidad que tiene vida propia y puede ser muy peligrosa si el curador no toma las debidas precauciones. Si consigue liberarla del cuerpo del paciente, (cosa bastante difícil si no se es un verdadero taumaturgo) lo primero que dicha entidad psíquica intentará será introducirse dentro del cuerpo del curador y si no puede conseguirlo, hallará en el entorno inmediato otro cuerpo, humano o animal que le servirá para poder seguir llevando a cabo su propia evolución. Esta es la causa de que la mayoría de curadores magnéticos estén enfermos o muy delicados de salud.


Seguramente os habréis preguntado si se protegen los curadores? Los que son conscientes de los peligros que conlleva la curación, antes de iniciarla lo hacen. Depende de cada caso y de la enfermedad de que se trate se verá como debe o si no debe hacerse. Ante todo, la mayor protección tal como hemos repetido anteriormente, es la capacidad de amar y la pureza de vida, sin esperar gratitud ni recompensas. Cuando haya amor y paz interior, el miedo al contagio desaparece totalmente, entonces es cuando estamos preparados para invocar a los Devas de Curación. No es suficiente con tener buenas intenciones y querer curar, es preciso conocer muy bien como funciona el organismo humano, ser muy precisos en las visualizaciones y además de saber dirigir las energías poseer una mente científica.


Si dudáis porque tenéis miedo a contaminaros, no lo hagáis., el miedo impide pensar con claridad y centraros plenamente en la curación y además, es una puerta que dejamos abierta a la enfermedad y a cualquier intrusión de entidades del bajo astral que puede atacaros o poseeros en cualquier momento. Además, el temor es señal de tener puesta la atención en uno mismo, en este caso, aunque se invoque a los Devas de Curación, no acudirán porque todavía se está demasiado pendiente de mismos, lo cual indica que no se está preparados para curar.


Ante todo el curador debe poseer un pleno control de sus estados de consciencia. Si estáis preocupados por alguna cuestión personal o de otra índole y empezáis a sentiros deprimidos, negaros al pesimismo, estad seguros de que no sois vosotros el Alma, quienes deseáis experimentar este estado negativo, es vuestro elemental astral el que os quiere inducir al estado de consciencia que vibra en su frecuencia y lo necesita para poder seguirse nutriendo. El miedo paraliza la acción correcta.! Sed vosotros mismos, el Alma, quienes gobernéis vuestra vida, no los elementales de vuestros cuerpos. Utilizad la mente razonadora y buscad la forma más positiva de afrontar cualquier situación, seguro que la hallaréis.!

Cuando se aquieta el cuerpo astral de forma permanente sobreviene la paz y la claridad mental. Además, una vez hayáis logrado el pleno auto control astral y si a la vez estáis sirviendo, se os pondrá a prueba y si lo superáis estaréis preparados para recibir la Segunda Iniciación, pudiendo ser aceptados por el Maestro dentro de Su Grupo Interno.

Este es un paso evolutivo importantísimo porque habréis entrado en el Sendero de evolución superior. Si por el contrario, frente a las pruebas que os traiga la vida os abandonáis al pesimismo, en poco tiempo habréis dado vida a una entidad que puede poseeros y una vez lo haya hecho, os será muy difícil deshaceros de ella con las consecuencias negativas para la salud. Sabiendo cual es vuestra responsabilidad como aspirantes y discípulos, no olvidéis que cualquier estado de consciencia que experimentéis está afectando a vuestro entorno inmediato y en general al resto de la humanidad de la cual formamos parte. La depresión es muy contagiosa para el entorno en que nos movemos, al igual como lo es la alegría. No es una utopía, es una realidad.!


Marta Parramon Elies

sábado, 25 de julio de 2026

La autocuración esotérica 2ª parte

 

Conferencia a cargo de Marta Parramon Elies en la Sociedad Teosófica Rama Armonía de Barcelona, Catalunya (España

Publicada en audio en el bloc,“ La Teosofía en la Nueva Era”


!Toda enfermedad es resultado de la inhibición de la vida del alma. Esto es verdad para todas las formas de todos los reinos. El arte del curador consiste en liberar al alma, a fin de que su vida pueda fluir a través del conglomerado de organismos que constituyen una forma determinada.!

DK. El Tibetano.

Todo ser humano dedicado al servicio de la humanidad, ha encarnado para contribuir a liberar a las almas que están presas de la materia en este mundo, sea cual sea el propósito de su Alma y sus tendencias de Rayo. Un alma liberada está totalmente desconectada de la vibración inferior y de las nocivas emanaciones que producen desarmonía, puesto que toda enfermedad es inherente a la materia. De ahí que a medida que se avanza en evolución espiritual las enfermedades disminuyen, porque ya no generamos nuevo karma negativo, aunque siempre pueden quedar resíduos del pasado.


El curador avanzado espiritualmente debería ser un buen psicólogo, lo cual le permitiría profundizar en el interior del paciente y obtener desde el principio una información más fidedigna del nivel en que se mueve su consciencia. La curación puede realizarse de dos formas; La Magnética, que consiste en la imposición de manos, en que el curador vierte energía vital sobre el paciente, actuando sobre la zona del cuerpo físico donde se ha desarrollado la enfermedad. Sin embargo, aunque momentáneamente la dolencia puede aminorarse o desaparecer físicamente, en realidad la causa que la ha producido sigue existiendo en algún nivel de la consciencia, pudiendo reproducirse en esta o en próximas encarnaciones. Además y en esto hay que ser muy precavidos y es que si el curador no está en buena forma física o psicológicamente padece de algún desequilibrio no debería curar, puesto que al hacerlo, además del peligro de contagiar al paciente, puede ser poseído fácilmente por la entidad que está tratando de liberar. Una mente atenta y serena, una vida de deseos equilibrada y un cuerpo físico saludable, son una protección frente a cualquier germen nocivo.

Los métodos, la técnica y los efectos son distintos en cada una de las formas de curación, pero las energías que atraeremos al invocarlas y antes de ser transmitidas al paciente, tienen que haber pasado por el Alma en ambos casos. Si nos equivocamos, en vez de menguar, la enfermedad se acrecentará, pudiendo incluso llevar al paciente a la muerte. Y algo de suma importancia que el curador debe saber, es que la pureza de vida lo protege de cualquier contaminación o posesión.

Luego existe la Curación por Radiación que se lleva acabo conectando el Alma del curador con el Alma del paciente, esta es la verdadera Curación esotérica que actúa directamente sobre el Yo superior del enfermo. Cuando la conexión entre ambas almas se produce, el paciente ve con claridad cual ha sido la causa de su mal y como puede neutralizarla, entonces se inicia el proceso de autocuración.

En este caso no será el curador quien lo liberará de la enfermedad, pues al nutrir con su radiación superior la vida del Alma del paciente, habrá despertado en él la visión que da la propia Luz, disipando a partir de entonces las sombras que lo habían conducido a enfermar. La autocuración se produce a medida que trascendemos el karma, lo cual nos conduce a la Liberación. Sin embargo la colaboración mutua entre el curador y el paciente, así como el contacto directo, no siempre es posible, debido a la gravedad de la enfermedad o porque el paciente no ha despertado a la espiritualidad y no le interesa hablar de ello, entonces el acercamiento psicológico por parte del curador será el más efectivo, aunque este seguirá trabajando en la curación desde los niveles del Alma.

No penséis que aprender como curar es algo que se hace en poco tiempo, no es cuestión tan solo de conocimiento y experiencia, es ante todo, disciplina, constancia, entrega desinteresada, Amor y Compasión por encima de todo y un conocimiento interno y profundo de la naturaleza del Alma humana. El curador precisa de un entrenamiento y el conocimiento de unas Reglas que debe cumplir en todo momento. Debe preparase a sí mismo y a la vez, si es posible realizar la curación en contacto directo con el paciente, porque de esta forma podrá crear un vínculo mutuo de simpatía y confianza por ambas partes. Si la curación debe hacerse a distancia, aunque actualmente las nuevas tecnologías lo ponen fácil, no es lo más adecuado para la persona enferma.


La misión de quien sirve ya sea en un campo u otro dentro del reino humano, tanto si se dedica a curar como si lo hace en la enseñanza, consiste en señalar la próxima meta que debe ser alcanzada y que de seguirla, al paso del tiempo y la constancia en el esfuerzo, conducirán a la liberación del sufrimiento físico, psicológico y de todo cuanto produce enfermedad. Todos queremos gozar de buena salud y liberarnos de la enfermedad para poder seguir viviendo, gozar de la compañía de los seres queridos y de las posesiones adquiridas aunque seamos infelices. Nos quejamos y sufrimos pero no queremos irnos de este mundo, porque la muerte física nos da pánico, aunque la hemos vivido infinidad de veces al igual que los nacimientos, pero al no poder recordarlo nos crea una gran inseguridad y lo desconocido siempre da miedo.


Sin embargo desde el ángulo donde observa el Alma, la auténtica curación consiste en la liberación permanente de este mundo material. Nos dice el Maestro: ! Lo que para el Alma es Vida, para la personalidad es muerte!

Cada uno de nosotros somos un Alma aprisionada mientras estamos encarnados. A nuestra vibración superior le es imposible penetrar en los planos inferiores y manifestarse en su plenitud, pues la baja frecuencia que emite la materia repele todo cuanto venga de lo superior, de ahí que nuestro cometido como Almas es la Liberación de las cadenas que nos aprisionan e impiden ser Quienes realmente somos. El ser humano que ha entrado en el Sendero de Retorno está más preparado internamente de lo que su equipo físico le permite demostrar. Es igualmente cierto que un Iniciado lo es mucho antes de que la Jerarquía Espiritual se lo reconozca y le conceda la Iniciación. De igual forma ocurre con quien ha estudiado una carrera, porque antes de recibir el diploma  tendrá que pasar por los exámenes y demostrar lo que ha aprendido y en lo que se ha convertido.

En el momento en que despertamos nos sentimos atraídos hacia lo superior, entonces se vuelve acuciante la necesidad de libertad, de ser nosotros mismos como personalidades y de descubrir Quienes somos en nuestra verdadera esencia. Es a partir de aquí que a medida que despertamos a esta Realidad, las ansias de servir y contribuir a liberar a nuestros hermanos se hace cada vez más urgente.

Si queremos dedicarnos a la Curación esotérica procuremos hacerlo grupalmente. Un grupo integrado como Alma  puede hacer mucho bien a la humanidad y con mucha más fuerza que si lo hace individualmente, además con la seguridad de tener la Bendición del Maestro, Su protección y la conexión con el grupo interno.


Marta Parramon Elies.

La Teosofía en la Nueva Era !