viernes, 20 de febrero de 2026

Egregores creados por las razas ! 1ª parte

 

Traducción del Catalán al Español publicada en audio en el bloc,“Teosofía Rama Armonía”

Conferencia a cargo de Marta Parramon en la Sociedad Teosófica Rama Armonía de Barcelona, Catalunya (España) 1987


Un Egregor es una entidad psíquica creadas por el hombre, vive, se mueve y evoluciona dentro de los distintos tipos de éter que constituye el espacio donde nuestro planeta está inmerso.
Los egregores se encuentran en todos los ambientes, en las grandes concentraciones sociales, en las pequeñas comunidades y en los ambientes familiares. Allí donde participe de forma activa el ser humano se da vida a los egregores creados con las buenas o malas acciones.
Algunos de los más potentes egregores que existen actualmente provienen de las primeras subrazas anteriores a la nuestra, la Lemur y la Atlante. Desde que el hombre se individualizó han perdurado en el tiempo, debido a la identificación de las civilizaciones actuales con aquellas tendencias ancestrales.


Cada una de las razas ha creado sus propios egregores de acuerdo la evolución alcanzada, debiendo añadir a estos los más recientes creados por las primeras subrazas de la raza Aria. Sin embargo, aún teniendo gran poder sobre una gran mayoría de la humanidad e interfiriendo en la evolución planetaria, el proceso de desarrollo ascendente no se detiene, ya que siempre ha habido un número destacable de seres humanos que han podido liberarse casi por completo de estas tendencias.

La humanidad al igual que los demás reinos de la Naturaleza, en conjunto formamos un cuerpo organizado, repercutiendo en el conjunto todo cuanto le ocurre y produce cada una de sus “células”. Avanzamos cometiendo errores y aprendiendo de ellos, debiendo sufrir las consecuencias de nuestros actos, teniendo que afrontar el karma en cada encarnación a un nivel personal, familiar, social y mundial . Cada vez que se nos presenta el karma se nos está dando la oportunidad de trascenderlo. Lo aceptemos o no todos hemos contribuido de alguna forma a crear estos poderosos egregores que están interfiriendo en la evolución superior, ya sea en esta o en anteriores encarnaciones.


La tercera raza Lemur (la negra) fue la primera que apareció en la tierra en cuerpo físico denso. En principio era etérea y bisexual y tan sólo poseía un sentido. Hasta que llegó a una época en que debido al estado evolutivo alcanzado por el Logos planetario, se decidió separar la raza en dos sexos, masculino y femenino. Iniciándose la Ley polaridad que hasta ese momento era desconocida. De esto hace muchos millones de años.
La finalidad de
la raza Lemur consisten alcanzar al máximo la perfección de sus funciones orgánicas, la belleza y proporción física de sus cuerpos. En aquella época la mente era rudimentaria, más bien instintiva, pero mientras más avanzaba y al paso de millones de años su conciencia física se fue perfeccionando hasta que habiendo llegado a la Tercera subraza y debido a que cada una de ellas formaba parte de los estados de consciencia del Logos, se consideró que estaba preparada para recibir el poderoso estímulo iniciático de la Individualización, naciendo a la Vida un nuevo Reino de la Naturaleza, el 4º Reino Humano, completando de esta forma en el Cuerpo de nuestro Logos planetario, el septenario de energías que rigen en este Universo.

Cada raza está estrechamente unida a un reino de la naturaleza, siendo el reino Mineral el correspondiente a la raza Lemur.


El primero de los chacras que le correspondía desarrollar
a la raza Lemur fue el Sacro, el que recibe y activa la energía en los órganos de procreación.
En aquella época había Devas y Maestros que guiaban a la raza en su desarrollo y formas de sobrevivir, se les enseñó a cultivar la tierra y a organizarse en familias. En un principio las energías que fluían al centro Sacro fueron bien utilizadas, pero a medida que pasaba el tiempo la raza se desentendió de las enseñanzas recibidas llegando a los extremos de crear enlaces antinaturales y perversión sexual de todo orden, creando egregores de la más baja vibración. Estos egregores del pasado en vez de desvanecerse, han seguido siendo alimentados de forma desmesurada aumentando en su poder y atraídos por la humanidad de nuestros tiempos. Son más que evidentes los excesos actuales en este sentido, la perversión, abusos y prácticas inhumanas en este sentido produciendo como consecuencia en muchísimos casos enfermedades venéreas de transmisión sexual como la sífilis, la sida y otras físicamente dolorosas y, (aunque hay quien cree que el sida es una enfermedad de laboratorio producida artificialmente…) no por esto deja de ser un efecto kármico para la humanidad, ya que el karma se presenta de muy distintas formas para cobrar sus tributos.
Al paso de largo tiempo y habiendo alcanzado cierta perfección física fue apareciendo la consciencia astral, siendo indicio de estar naciendo una nueva raza, la Atlante.


Ningún egregor negativo sería atraído si no fuera porque las tendencias de la humanidad todavía responden a sus vibraciones y también porque en esta época que estamos viviendo, se ha permitido a humanos de las diferentes razas volver a encarnar para seguir pagando su karma y poder seguir evolucionando. Actualmente están encarnados seres humanos cuya consciencia es Lemur, Atlante y Aria, pero esto no tiene nada que ver con el color de la piel, me refiero a los estados de consciencia que manifiesta cada cual. Muchas personas de piel blanca demuestran consciencia Lemur o Atlante y otras de piel negra demuestran una verdadera evolución espiritual.

La cuarta raza Atlant
e que ya poseía un cuerpo físico bien formado, construyó su cuerpo astral llegando a sentir con gran intensidad el deseo y la emoción. Los Maestros que en aquella época vivían entre los hombres, dieron conocimiento sobre la Magia a los Sacerdotes y seres más avanzados que gobernaban a los Atlantes en aquella época, enseñándoles a invocar, controlar y utilizar a los elementales de la naturaleza. Pero habiendo llegado a su esplendor como raza, la codicia y el deseo también los condujo a su perdición. Al ver que el control sobre los elementales les daba el poder de conseguir todo cuanto deseaban, empezaron a degenerar haciendo un mal uso de sus poderes, sólo para satisfacer sus deseos desmedidos.
Llegaron a los extremos de la ambición,
el afán de poseer y satisfacer sus deseos, físicos y astrales hasta tal punto, que el robo y la apropiación indebida de lo que no les pertenecía se extendió de forma incontrolada, creando potentísimos egregores de energía psíquica. Estos son los que más costará de destruir y si observamos al mundo veremos que en gran parte la humanidad actual está regida por los deseos de su personalidad astral. Estos egregors son el principal enemigo de los aspirantes que están intentando entrar en las filas de la Jerarquía Espiritual del planeta, pues para llegar a alcanzar este privilegio antes tendrán que demostrar el control de su vida astral.
En esa época Atlant
e las energías astrales mal canalizadas produjeron enfermedades de tipo vibratorio como el cáncer y la diabetes y también desequilibrios psíquicos y nerviosos. A medida que la raza avanzaba en la construcción de los cuerpos astrales la mente empezó a dar los primeros síntomas de su existencia.

En su aspecto positivo desarrollaron gran sensibilidad por la belleza atrayente de las formas y hacia todo cuanto los rodeaba. Un nuevo chacra del Logos había entrado en actividad, ahora se añadía al Sacro, el Plexo solar que conectaba a la raza con el plano y la conciencia astral.

Marta Parramon Elies


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