Traducción del Catalán al Español publicada en audio en el bloc,“Teosofía Rama Armonía”
Conferencia a cargo de Marta Parramon en la Sociedad Teosófica Rama Armonía de Barcelona, Catalunya (España) 1987
Un
Egregor es una entidad psíquica creadas por el hombre, vive, se
mueve y evoluciona dentro de los distintos tipos de éter que
constituye el espacio donde nuestro planeta está inmerso.
Los
egregores se encuentran en todos los ambientes, en las grandes
concentraciones sociales, en las pequeñas comunidades y en los
ambientes familiares. Allí donde participe de forma activa el ser
humano se da vida a los egregores creados con las buenas o malas
acciones.
Algunos de los más potentes egregores que existen
actualmente provienen de las primeras subrazas anteriores a la
nuestra, la Lemur y la Atlante. Desde que el hombre se individualizó
han perdurado en el tiempo, debido a la identificación de las
civilizaciones actuales con aquellas tendencias ancestrales.
Cada una de las razas ha creado sus propios egregores de acuerdo la evolución alcanzada, debiendo añadir a estos los más recientes creados por las primeras subrazas de la raza Aria. Sin embargo, aún teniendo gran poder sobre una gran mayoría de la humanidad e interfiriendo en la evolución planetaria, el proceso de desarrollo ascendente no se detiene, ya que siempre ha habido un número destacable de seres humanos que han podido liberarse casi por completo de estas tendencias.
La humanidad al igual que los demás reinos de la Naturaleza, en conjunto formamos un cuerpo organizado, repercutiendo en el conjunto todo cuanto le ocurre y produce cada una de sus “células”. Avanzamos cometiendo errores y aprendiendo de ellos, debiendo sufrir las consecuencias de nuestros actos, teniendo que afrontar el karma en cada encarnación a un nivel personal, familiar, social y mundial . Cada vez que se nos presenta el karma se nos está dando la oportunidad de trascenderlo. Lo aceptemos o no todos hemos contribuido de alguna forma a crear estos poderosos egregores que están interfiriendo en la evolución superior, ya sea en esta o en anteriores encarnaciones.
La
tercera raza Lemur (la negra) fue la primera que apareció en la
tierra en
cuerpo físico denso. En principio era etérea y bisexual y
tan sólo
poseía un sentido. Hasta que llegó a una época en que debido al
estado
evolutivo
alcanzado
por el
Logos planetario, se decidió separar la raza en dos sexos, masculino
y femenino. Iniciándose la Ley polaridad que hasta ese momento era
desconocida.
De
esto
hace
muchos millones de años.
La finalidad de
la
raza
Lemur
consistió
en
alcanzar al máximo la perfección de sus funciones orgánicas, la
belleza y proporción
física
de sus cuerpos. En aquella época la mente era rudimentaria, más
bien instintiva,
pero mientras más avanzaba y al paso de millones
de
años su conciencia física se fue perfeccionando hasta que habiendo
llegado
a la
Tercera
subraza y
debido a que cada una de ellas formaba
parte de los
estados
de consciencia del
Logos,
se consideró que estaba preparada para recibir el poderoso estímulo
iniciático
de
la
Individualización, naciendo
a la Vida un nuevo Reino de la Naturaleza, el 4º Reino Humano,
completando de esta forma en
el Cuerpo de nuestro Logos planetario,
el septenario de energías que rigen en este Universo.
Cada raza está estrechamente unida a un reino de la naturaleza, siendo el reino Mineral el correspondiente a la raza Lemur.
El
primero de los chacras que le correspondía desarrollar a
la raza Lemur fue el Sacro, el que recibe y activa la energía en
los
órganos de procreación.
En
aquella época había Devas y Maestros que guiaban a la raza en su
desarrollo y formas de sobrevivir, se
les enseñó a
cultivar
la
tierra y a organizarse
en familias.
En
un principio las
energías que
fluían al centro Sacro fueron
bien utilizadas, pero a
medida que pasaba el tiempo la
raza se desentendió de las enseñanzas recibidas llegando
a
los
extremos de
crear enlaces antinaturales y perversión sexual de todo orden,
creando
egregores
de la más baja vibración. Estos egregores
del pasado en
vez de desvanecerse, han seguido
siendo
alimentados de
forma desmesurada
aumentando
en su poder
y atraídos por
la
humanidad de nuestros tiempos. Son
más que evidentes los excesos actuales
en este sentido, la perversión, abusos y prácticas inhumanas en
este sentido produciendo como consecuencia en muchísimos casos
enfermedades
venéreas
de
transmisión sexual como la sífilis, la
sida
y otras físicamente dolorosas y,
(aunque
hay
quien cree que el
sida es una enfermedad de
laboratorio producida
artificialmente…) no
por esto deja de ser un efecto kármico para la humanidad, ya que el
karma se presenta de muy
distintas
formas para cobrar sus tributos.
Al
paso de largo
tiempo y habiendo alcanzado cierta perfección física fue
apareciendo
la
consciencia astral, siendo indicio
de estar naciendo una nueva raza, la Atlante.
Ningún
egregor negativo sería atraído si no fuera porque las tendencias de
la humanidad todavía responden a sus vibraciones y también porque
en esta época que estamos viviendo, se ha permitido a humanos
de
las diferentes razas volver a encarnar para seguir pagando su
karma
y poder
seguir
evolucionando. Actualmente
están encarnados seres humanos cuya consciencia es Lemur, Atlante y
Aria, pero
esto
no tiene nada que ver con el color de la piel, me refiero a los
estados de consciencia que
manifiesta cada cual.
Muchas
personas de piel blanca demuestran consciencia Lemur o Atlante y
otras de piel negra demuestran una verdadera evolución
espiritual.
La
cuarta raza Atlante
que
ya poseía un cuerpo físico bien formado, construyó su cuerpo
astral llegando a sentir con gran intensidad el
deseo y
la
emoción.
Los
Maestros que en aquella época vivían entre los hombres, dieron
conocimiento sobre la Magia
a los Sacerdotes y
seres más avanzados que
gobernaban a
los
Atlantes
en aquella época, enseñándoles a invocar, controlar y
utilizar a los
elementales de la naturaleza. Pero habiendo
llegado a su esplendor como raza, la codicia y el deseo
también los condujo a su perdición. Al
ver que el
control
sobre
los elementales les
daba el
poder de
conseguir
todo cuanto
deseaban, empezaron
a degenerar haciendo
un mal
uso de
sus poderes, sólo
para satisfacer sus deseos desmedidos.
Llegaron a los extremos de la
ambición, el
afán de poseer y satisfacer sus deseos, físicos
y astrales hasta
tal punto, que el robo y la apropiación indebida de lo que no les
pertenecía se extendió de forma incontrolada, creando potentísimos
egregores de energía psíquica. Estos son los que más costará de
destruir
y si observamos al
mundo
veremos que en gran parte la humanidad actual está regida por los
deseos de su personalidad astral. Estos egregors son el principal
enemigo de los aspirantes que están intentando entrar en las filas
de la Jerarquía Espiritual
del planeta, pues
para llegar a alcanzar este privilegio antes tendrán que demostrar
el control de su vida astral.
En esa época Atlante
las energías astrales mal canalizadas produjeron enfermedades de
tipo vibratorio como el cáncer y la diabetes y también
desequilibrios psíquicos y nerviosos. A medida que la raza avanzaba
en la construcción de los cuerpos astrales la mente empezó a dar
los primeros síntomas de su existencia.
En
su aspecto positivo desarrollaron gran sensibilidad por la belleza
atrayente
de las formas y
hacia
todo
cuanto los rodeaba.
Un
nuevo chacra del
Logos
había entrado en actividad, ahora se añadía al Sacro, el Plexo
solar que conectaba a la raza con el plano y la
conciencia astral.
Marta Parramon Elies
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario