Al iniciar el estudio sobre la consciencia lo enfocaremos de forma que podamos ver la similitud que existe entre el macro y el microcosmos centrándonos especialmente en el desarrollo de la consciencia humana.
Sabemos por los estudios esotéricos que la consciencia es universal. Sin embargo la gran mayoría de la humanidad todavía no se ha preguntado cual es su significado oculto, ya que únicamente es consciente de lo que ha aprendido por las experiencias de la vida o por la simple observación.
La evolución la dividimos en tres etapas que son de gran importancia porqué inician al ser humano en nuevos estados de consciencia cada vez más elevados. En primer lugar la consciencia es puramente instintiva, podríamos decir que es prácticamente animal, en la cual todavía
se hallan polarizados un gran número de seres humanos.
A medida que se avanza en el desarrollo del cuerpo astral y de deseos, va surgiendo lo que denominamos la gran masa humana cuya mente todavía no está lo suficientemente formada como para guiarse a si misma. Actualmente es el grupo que más predomina dentro del cuarto reino humano, sin embargo muchos de estos seres ya están desarrollando la mente, es la etapa en que en esoterismo denominamos
"Kama- Manas", (deseo y mente) mezclados, aunque lo que predomina todavía es su vida de deseos.
A un nivel más avanzado cuando el ser humano se descubre a si mismo como un individuo a parte de la gran masa humana cuya consciencia es similar a la del rebaño, inicia una etapa del camino superior que lo conducirá a la plena auto consciencia.
Más adelante en la última etapa surge una nueva percepción mental de los niveles abstractos muy cerca de donde mora el Ángel solar, es entonces cuando se le revela el estado superior de consciencia que conocemos como intuición. La consciencia se expande grandemente y el ser humano invierte el proceso anterior del "yo soy" auto centrado en si mismo, hacia el " Yo soy la Humanidad". Ahora sabe que el individualismo es una ilusión de la mente y que él forma parte del Todo mayor. Ya no vive entre los hombres como un ser inconsciente sino que ahora él es el "pastor" que conduce al rebaño, sumergiéndose nuevamente con toda la plenitud espiritual alcanzada en el mundo de la inconsciencia donde se desenvuelve la humanidad infantil, para señalarle el camino de la liberación que lo conducirá de la ignorancia a la sabiduría.
Podemos tener una mente despierta y ser conscientes de la existencia de lo que la vida nos presenta a cada instante, sin embargo todavía no sabemos quienes somos ni el porqué hemos encarnado.
Cuando desarrollamos la intuición superior descubrimos lo que permanece oculto a la mente concreta. Aprendemos a aplicar y a comprender la analogía entre lo Mayor y lo menor abriendo la consciencia a la comprensión de lo que hasta el momento había permanecido oculto para nosotros.
Recuerdo una frase de la Sra. Annie Besant que me quedó grabada por la fuerza y la confianza en que la transmite, decía así;
Acaso nos hemos preguntado... ¿Qué es la Consciencia y lo que representa ocultamente?
La consciencia se desarrolla porqué existe un contacto entre el Yo y el no-yo, entre el Ser interno y la mente, entre el Espíritu y la materia, siendo la consciencia el fruto de la unión producida por la dualidad del universo entre lo subjetivo espiritual y lo objetivo humano.
En realidad la consciencia podemos definirla como la capacidad de separar los velos que ocultan la Realidad.
En cada experiencia que vivimos aumenta la perspectiva interna y externamente, despertando la comprensión de algo nuevo que da un mayor y más profundo significado a la vida.
Desde el mismo instante en que el ser humano empieza a pensar por si mismo todo cuanto su mente llega a comprender produce pequeñas expansiones de consciencia. Al principio amplía el conocimiento de lo concreto y a medida que se pregunta si aquello que ha descubierto tiene un mayor significado empieza a profundizar en nuevas zonas dentro de si mismo que antes desconocía.
A partir de entonces las expansiones se suceden cada vez con más frecuencia y aquello que al principio era oculto aparece ante él como algo visible, cierto e indiscutible.
Cuando el alma del aspirante empieza a despertar la consciencia surge de su interior unas ganas enormes de conocimiento espiritual, busca ansiosamente hallar respuestas en la lectura, en las relaciones afines, en conferencias, en distintas asociaciones o grupos. Al igual que una mariposa va de flor en flor sin que le satisfaga ninguna de ellas. Seguramente que algo positivo ha aprendido de estas experiencias, pero no se identifica totalmente con ninguna de ellas.
La imagen que se ha formado del Maestro por los estudios realizados le atrae enormemente. Sabe que la Luz viene de Oriente, tal como nos enseñan la Sabiduría Eterna y cree que si viaja a la India o al otro extremo del mundo lo hallará.
Si emprende este viaje es seguro que mucho aprenderá, pues es de las relaciones que establecemos con lo externo que podemos conocer a nosotros mismos.
Sin embargo, os pondré un ejemplo simbólico para que veáis a donde quiero llegar:
Imaginat la Tierra como un globo, tal cual es vista desde el espacio, nosotros andamos por encima del globo decididos y preparados para emprender el viaje, nos hemos fijado una meta, El Maestro, y empezamos a andar en línea recta. Pero si no nos desviamos del camino y seguimos andando en la misma dirección. ¿Qué ocurrirá cuando hayamos dado la vuelta al mundo?
Ocurrirá que el camino recorrido nos lleva al punto de partida, al centro de nosotros mismos. Es aquí donde se halla el Maestro. Pero antes de encontrarnos a nosotros mismos hemos tenido que vivir muchas experiencias y un largo caminar.
Dios, el Maestro, la Felicidad o como queramos llamarlo, no se halla fuera de nosotros, todo cuanto aprendamos de la vida hace que nos vayamos descubriendo como el verdadero Ser o Yo superior que somos en nuestra esencia.
No diré que no sean necesarios los estudios filosóficos, religiosos o esotéricos, al contrario, si que son necesarios, pero llegados a cierta etapa del camino en que somos plenemente autoconscientes, ya no nos son necesarios los intermediarios, porqué nosotros somos lo que durante toda nuestra existencia hemos estado buscando.
Marta Parramon Elies











