Todo
cuanto vive y evoluciona es Vida
y la Vida es
Energía, desde la más diminuta partícula atómica hasta un
universo con su contenido de galaxias, estrellas y sistemas
solares.
¿Alguna
vez nos hemos preguntado que significa la Vida?
¿Acaso
la podemos
identificar con el Ser
al que le damos el nombre de Dios? ¿Cómo
podemos conocer y comprender esta Vida sabiendo que es Energía?
La
ciencia
materialista todavía
se resiste a aceptar tal
trascendencia, interesada
únicamente en aquello que puede sospesar
y demostrar,
negando
sistemáticamente la existencia del alma que
evoluciona en la forma
y por
consiguiente la vida
más allá de la muerte.
Sin
embargo,
desde
hace mucho
tiempo,
(más
del que se
nos permite conocer)
están
experimentando con fuerzas invisibles al ojo humano, lo
cual indica
que se están adentrando en dimensiones ocultas, allí
donde el
ojo físico no puede ver ni aun con sus sofisticados instrumentos de
laboratorio.
Debido
a la
influencia predominante del 5º Rayo, la misión de la Cirencia consiste en extraer de
los mundos ocultos las verdades que esperan ser reveladas, hacerlas
visibles
y concretas
y
así demostrar al mundo de
forma
palpable
la
realidad
que se halla más allá del plano físico
y
que aún para muchos
espiritualistas
creyentes
sigue
siendo tan
solo un ideal.
Los
científicos son quienes desde
su perspectiva y lenguaje concreto
han
de demostrar
que Materia y Espíritu son dos caras de una misma moneda y que la
una forma parte de la otra y que no pueden separarse, aunque
aparentemente lo estén mientras la evolución se desarrolla en el
tiempo. Por
lo tanto, es conveniente espiritualizar
la ciencia
y a la vez, quienes
siguen encerrados en sus creencias religiosas deberán romper
con sus dogmatismos, abrir sus mentes a
los nuevos descubrimientos científicos e interpretar sus creencias
desde una nueva perspectiva más
cercana
y real, sabiendo
que Dios habita en el interior de cada ser que creado.
Desde
que se produjo la liberación de la energía atómica, la ciencia
está penetrado en zonas donde hasta el momento no le era permitido
acceder, descubriendo los secretos de la materia y empezando a
desvelar uno
de los misterios
más
ocultos sobre la fuerza
radiactiva
de
la energía
que constituye
la Creación.
La
gran mayoría de
científicos
materialistas no
reconoce la realidad de la
Vida
que subyace en todo cuanto existe y
que detrás de toda forma por material y
densa que
pueda parecer existe una entidad en proceso evolutivo, tanto
si estamos tratando del
macro como
del
microcosmos. Al
negar sistemáticamente
que exista algo más de lo que pueda ser demostrado, erigen un muro
separador
entre la Vida y la forma, creando
de esta manera
unos vacíos que
no les permiten
ver la realidad en toda su plenitud, ni encontrar respuestas a muchas
preguntas que
de
otra forma hallarían.
Sin embargo,
a
medida que transcurre el tiempo y debido a sus progresivos y
avanzados
descubrimientos, va aumentando en el planeta el número de
científicos que empiezan a plantearse preguntas desde el ángulo
filosófico y sobre la posibilidad de que exista una Fuerza superior
Creadora que sea la causa de la vida,
el movimiento y la evolución universal. (no en sentido místico,
sino científico).
Aunque
exista oposición de parte de las Fuerzas
que
gobiernan el mundo en
dar a conocer a la humanidad ciertas
grandes
verdades que hasta el momento son desconocidas por la gran mayoría,
llegará el momento en que la ciencia de mente abierta, dará
a conocer al mundo que existe
una
Conciencia Universal, que
el ser humano experimenta la
continuidad
de
consciencia en otras dimensiones del espacio después
de la muerte física.
Actualmente
ya se está empezando a demostrar que la evolución de la consciencia
es una realidad, que la reencarnación existe y es por esta Ley suprema
que se nos da la oportunidad de salir de la oscuridad y penetrar en
la Luz de nuestro verdadero Ser al aprender las lecciones que se nos
presentan una vida tras otra. El
verdadero ser humano que somos internamente no
muere, únicamente se despoja de unos vestidos de carne y hueso que
ya no están de acorde a su medida. Entonces, cuando
estas
verdades sean
reconocidas
los
seres humanos perderán el miedo a la muerte y se abrirá ante ellos
un grandioso campo de investigación y conocimiento, puesto que ya no
estará
oculto
ni prohibido por quienes gobiernan en la oscuridad y porque será un
hecho mundial el reconocimiento de la existencia del Alma.
Al
hacernos preguntas sobre el origen de la Vida, quizás sea muy osado
el querer saber y aún más, conocer su
procedencia, puesto
que
para el ser humano es prácticamente imposible saberlo, sin
embargo, existe un sistema de acercamiento que nos puede dar una
ligera comprensión si somos atentos observadores y
sabemos
aplicar correctamente la analogía, entonces paulatinamente la comprensión irá emergiendo a
la consciencia.
De
nuevo nos preguntamos: ¿Cómo
podemos al menos, intuir la presencia de esta Vida? Los artistas y
místicos de todas las épocas siempre han reconocido a Dios en Sus
creaciones y especialmente en la atenta e
inspiradora
observación
de
la
naturaleza
donde
pueden
sernos reveladas
grandes
verdades.
Cuando
la Ciencia y la Religión se reconcilien o complementen, surgirá en
las mentes y los corazones de la humanidad una nueva concepción de
la Realidad. La ciencia ha dado al mundo muchísima información
sobre el macro y el microcosmos, aunque en
muchas ocasiones
incompleta y esta información para quienes son intuitivos puede darles muchas
respuestas a preguntas que para
la ciencia quedaron
en el aire. La aplicación de la analogía posiblemente
no sea exacta, pues hay que tener en cuenta la magnitud y la
distancia evolutiva que existe entre lo mayor y lo menor, sin
embargo, nosotros
sabemos que el
entero
universo
se rige por unas mismas leyes divinas. Hermes
Trismegisto lo
dijo,.."Igual
es el
macrocosmos
que
el
microcosmos”, Igual es arriba que abajo e igual es abajo que arriba
!.
Cuando hayamos desarrollado la capacidad
intuitiva encontraremos el hilo de conexión que une lo
divino con lo humano.
Somos una pequeña parte de esta Vida mayor que lo compenetra todo y en la observación del mundo que nos rodea podemos llegar a identificarnos con el resto de la creación. Lo de afuera está dentro y lo de dentro está fuera. Es así como podemos llegar a la comprensión de que las separaciones tan solo existen en las mentes y prejuicios del ser humano. La Vida es Una y nosotros formamos parte de ella, somos mucho más grandes de lo que podemos imaginar. En la observación de una galaxia, de un sistema solar, de un sistema planetario, de un ser humano, o de un átomo...
En todo cuanto vive y evoluciona
existe un núcleo central de Vida
o
energía, una ígnea radiación atómica que es la causa del
movimiento que permite la vida y
el desarrollo
de
la entidad que la ocupa, expandiéndose
y
abarcando todo
cuanto
se halle
dentro
de sus
límites
vivificando
a las entidades que constituyen sus cuerpos.
En
general únicamente vemos lo externo, lo más material de la entidad
de la cual somos una pequeña célula en nuestro sistema,siendo el Logos solar Quien infunde desde Su mismo Centro,.. Vida, Calor y Movimiento a toda Su creación.
Si por un momento la Entidad que anima las formas retirara la atención de Su Creación, el cuerpo se disgregaría en su totalidad. Cada elemento de materia volvería al depósito universal de energía de donde surgió al invocarla, sin embargo, la Vida se mantendría intacta y eternamente presente. Energía y Materia son indrestructibles
La Vida permanece, la Materia se transforma. Nada de lo existente muere, todo está en proceso de constante transformación
Los ciclos de actividad y reposo, de extroversión e introversión se van sucediendo rítmicamente. Al retirarse la Vida ya no existe radiación vivificadora ni la fuerza de atracción o magnetismo que mantenía los átomos de la forma en cohesión vibrando a lo unísono formando un solo organismo. El Espíritu y la Materia son dos expresiones extremas de un mismo Ser, manifestándose por una parte en lo más denso y por el otro extremo en lo más sutil, pero siempre estrechamente unidos, aunque aparentemente separados mientras están en manifestación.
La
radiación central que
vivifica a todo átomo,
humano
o cósmico indica
la presencia de la Vida. Lo podemos interpretar dándole otros
nombres y cada cual lo experimentará
desde
su propia perspectiva y
según sus inclinacionesy creencias. Algunos
percibirán
en
esa Luz
que van percibiendo en su interior
como
la
presencia de Dios, otros la llamaran Energía, Espíritu, Presencia,
o
Alma, el
nombre que
le demos
no importa, porque en esencia la
Fuente es la misma.
Cualquier
ser viviente lleva dentro de sí la
Luz, la Vida suprema y
si estamos muy atentos la podemos percibir en
toda la creación,
no porque hayamos despertado la clarividencia superior, sino porque
al descubrir la propia luz en nuestro interior la reconoceremos en
lo/los
demás. Nada
superior externo a nosotros puede ser percibido si no es porque ya
forma
parte de nuestro
ser.
Cuando la dualidad se haya
disuelto, se nos revelará la Unidad esencial de la cual formamos
parte, entonces comprenderemos el verdadero significado de lo que
significa realmente la VIDA.
Marta
Parramon Elies

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