miércoles, 19 de abril de 2017

En busca de la Perfección !


Traducción del Catalán al Español publicado en Audio en este blog el 13/10/2016

Reunión grupal en la Asociación de Amigos de la India de Barcelona, Catalunya (España) 1998



Todo el proceso evolutivo de la humanidad y las infinitas experiencias vividas en cada encarnación nos señalan el Sendero de Perfección. 

Por poco que sepamos sobre la evolución de la humanidad, al observar, no en detalle, sino de forma global, veremos que desde el ser más primitivo hasta nuestros días siempre hemos tenido frente a nosotros una imagen de perfección hacia la cual nos hemos dirigido, ya sea con fines materiales o espirituales o ambos a la vez. La causa de este anhelo de llegar a ser lo que no somos y el inacabable caminar hacia la meta que nos hemos propuesto está arraigada en la subconsciencia, nos impulsa al desarrollo mental  y a convertirnos en lo que para nosotros es lo más perfecto de la imagen creada. Esta tendencia natural en el ser humano es lo que mueve la evolución desde el principio de los tiempos.

Siempre deberíamos proponernos un objetivo superior a alcanzar, pero no como una meta final en la cual y desde la perspectiva actual vemos como la máxima realización, sino que cada meta fuera una nueva etapa de este Camino cuya perfección no tiene límites.

En realidad esta imagen hacia la cual tenemos puesta la mirada desde nuestra inmadurez humana, no es más que el reflejo en los niveles más densos de nuestro Arquetipo superior, el Ángel solar. Al principio la imagen o modelo que nos forjamos es de orden material, no es que el Ángel sea así, pero como los seres humanos tenemos ante nuestros ojos  tantos velos que encubren la realidad, nuestra consciencia únicamente ve i desea llegar a ser lo que es capaz de percibir desde su oscuridad. 
Queremos llegar a ser perfectos, parecernos a quien admiramos e incluso ser mejores que ellos. Precisamente nuestra era se caracteriza por la competición. Se anhela ser más fuerte, más agraciado, más rico, más inteligente o tener más facultades u otro orden de cosas. Este estado de consciencia demuestra egoísmo y ambición. El individualismo es más fuerte que nunca especialmente cuando la mente y el orgullo intelectual que genera le hace sentirse superior a los demás.  
Pero llega a un punto en esta etapa evolutiva en que el ser humano está saciado y cansado de perseguir metas que no le dan la paz ni el amor que necesita y al final tan solo le han causado insatisfacción e infelicidad. Cuando ha llegado a la cima del materialismo y ha alcanzado o no, las metas que ha perseguido, entra en un estado de frustración y de fracaso. Entonces siente dentro de sí una total aridez, se hunde en un torbellino de dudas y empieza a preguntarse si su orientación en la vida ha sido la correcta. Siempre ha perseguido la felicidad personal pensando en si mismo y tan sólo la ha hallado de forma temporal porqué no se ha dado cuenta que la mayor  felicidad está en hacer felices a los demás y no únicamente a si mismo y el verdadero Amor no consiste en recibir sino en dar sin esperar nada a cambio. 

En este estado se pregunta ¿que sentido tiene la vida? Empieza a darse cuenta de la belleza de la creación y de su propia insignificancia cuando observa la inmensidad del cosmos. Antes únicamente se veía a sí mismo. A partir de entonces abre su consciencia hacia zonas inexploradas y al mismo tiempo descubre dentro de sí un nuevo Arquetipo, una meta que no es estática ni material, algo incorpóreo que está despertando en su corazón. 

De una u otra forma todos nos dirigimos hacia nuestro Ángel solar, el mayor y más anhelado objetivo de todo aspirante y discípulo. Sin embargo no podemos alcanzarlo sin pasar por las etapas previas que nos han preparado para tan gran acontecimiento. La dualidad entre el ser espiritual que mora en nosotros y la vida personal existe desde que el hombre entró en el Sendero y en más de una ocasión se enfrentarán en nuestro interior creando grandes crisis de consciencia, cuanto más avanzada sea la etapa que atravesemos, más resistencia habrá de ambas partes a fin de no perder el control sobre aquella Alma, hasta que nos hayamos convertido en el Arquetipo que hemos estado persiguiendo.
Sin embargo estas crisis en un proceso avanzado, nos permitirán ver claro este doble sendero teniendo que escoger entre uno u otro. Uno de ellos nos conduce a la oscuridad de la materia y a la vida del ser humano común, el otro nos abre las puertas de la Iniciación y al estado de Perfección cuyo Modelo es el Ángel solar, nuestro Primer y Único Maestro, nos ha atraído con Su magnetismo irradiante y ha sido la causa inconsciente de nuestra constante búsqueda.  
Se trata de SER o NO SER. Depende de nosotros, de nadie más. Si se nos presenta la prueba es porqué estamos preparados para dar el paso definitivo hacia la Luz y demostrar que merecemos la confianza del Maestro.

Si nos sentimos atraídos por los conocimientos esotéricos significa que estamos guiados por el Alma, se nos está dando una oportunidad pero esto comporta una gran responsabilidad, pues la energía que nos transmite la enseñanza dada por un Maestro contiene Su vibración y la misma enseñanza es Fuego o Energía, no es suficiente con haber estudiado, toda comprensión adquirida debería ser compartida con el grupo y con la humanidad que esté buscando respuestas espirituales.
La Energía sea cual sea la forma en que se manifieste en nuestra consciencia no puede ser retenida.
Así que el Maestro o nuestra propia Alma nos está pidiendo que sirvamos, que nos entreguemos al servicio y expandamos por el mundo la Sabiduría, la Luz y el Amor que contienen Sus enseñanzas.

El mundo lo necesita en estos momentos de grandes crisis a todos los niveles, no podemos desentendernos.
Leed si os apetece los 2 libros del Maestro Tibetano escritos por Alice Bailey... " El Discipulado en la Nueva Era". Os orientará en el Servicio.

Vicente Beltran nos decía; No digáis que mañana o cuando haya solucionado mis problemas empezaré a servir, porqué el mañana no existe. I mañana tendréis los mismos problemas que tenéis hoy y seguiréis diciendo... mañana lo haré...y no lo haréis nunca. 
Ésta no es la actitud que el Alma espera de nosotros.
Si queréis podéis empezar ahora mismo a servir y os daréis cuenta que podéis hacerlo. 



Marta Parramon 




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