viernes, 19 de junio de 2026

Energías transmutadoras de Acuario 1ª parte !

 


Todo cuanto existe en nuestro universo está regido por la Ley cíclica de evolución e involución, de nacimiento, juventud, madurez, vejez y muerte, repitiendo sin cesar una encarnación tras otra experiencia derivadas de las anteriores en una vuelta superior de la espiral evolutiva. Una era, al igual que un ser humano, viene a la vida con un destino predeterminado por el karma acumulado en anteriores existencias.
En cada encarnación, el Ser interno humano, Solar o Cósmico, se propone alcanzar un nuevo objetivo, una meta, ya sea de orden material, espiritual o ambas a la vez. El hecho de que desde la infancia los seres humanos hagamos preguntas constantes a los mayores es un claro indicio de que lo que buscamos, (aunque de forma inconsciente) es conocer el significado de la vida. Sin embargo aunque las respuestas de lo/los demás pueden orientarnos, únicamente nos serán válidas cuando las hallemos por nosotros mismos
Cuando renace cualquier ser, ya sea cósmico, solar, planetario o humano, así como una nueva era, viene lleno de posibilidades de realización, con un gran empuje y el propósito de alcanzar la próxima meta en el sendero evolutivo que inició en anteriores encarnaciones. Sin embargo en la primera parte de la nueva encarnación se tendrá que recuperar la memoria del estado de consciencia adquirido en la vida anterior, es un proceso de recapitulación.
¿Porque debe hacerse? Debe hacerse para poder retomar exactamente el hilo allí donde lo dejamos, puesto que de una encarnación a otra existe continuidad. En esta etapa el karma, (positivo o negativo) generado en el pasado aflorará a la consciencia dándonos la oportunidad de trascenderlo antes no nos iniciemos en nuevas experiencias.
Una vez recuperada la memoria como individuos nos mostraremos al mundo tal como somos y con el nivel de consciencia adquirido. A partir de entonces iniciaremos nuevas experiencias generando nuevo karma. Para nosotros es una realidad que existe el karma, lo cual implica una mayor responsabilidad, entonces la Ley también es aplicada con mayor fuerza o severidad depende de si hemos obrado bien o mal. Y no se trata tan solo de conocer esta Ley, se trata de saber que las consecuencias de lo que hace un aspirante o discípulo, no son las mismas que producen las personas corrientes con sus actos inconscientes, porque cuanto más avanzamos estemos en el sendero evolutivo, tanta más potencia ígnea desprende nuestra radiación, entonces lo que podamos hacer tendrá un mayor impacto en nuestro entorno inmediato y con quienes nos relacionemos.

Con la entrada de una nueva era ocurre exactamente lo mismo. Todo lo que estamos viendo en el mundo, sea bueno o malo, es el resultado de lo que fuimos la humanidad en la era anterior. Seguramente pensaremos que no somos responsables de los actos de otra civilización. Pero lo cierto es que aunque no nos acordemos hemos encarnado muchísimas veces en otras civilizaciones y culturas, en otras razas, a veces en cuerpos masculinos y otras en cuerpos femeninos. La era de Acuario con sus energías transmutadoras empezó a penetrar en los éteres de nuestro sistema solar hace más de dos siglos, retirándose paulatinamente al mismo tiempo la era de Piscis. Una era tiene una duración de dos mil doscientos años aproximadamente desde que empieza a acercarse hasta su alejamiento total. Las energías se compenetran al iniciarse y al finalizar una era.
Si astrológicamente dividimos la era de Acuario en tres etapas o decanatos, veremos que en la segunda parte será cuando las energías se mostrarán con más pureza, sin las influencias anterior y posterior de la era precedente y la que le sucederá. Entonces serán estrictamente acuarianas, pues a medida que penetre esta nueva Vida y avance hacia el tercer decanato, se habrá formado una nueva civilización, empezando a sentir la influencia de la era siguiente de Capricornio y Acuario empezará a menguar al igual como está ocurriendo en la actualidad con las energías de Piscis.
Sabemos por los estudios esotéricos realizados que el objetivo de esta energía cósmica o Entidad, proveniente de una estrella de la constelación de Acuario, tiene como misión unificar las consciencias y crear nuevas formas en todos los planos de existencia. Esta ha de ser la era de la Magia, del Orden, el Ceremonial y la Unidad.
Cuando la ciencia materialista amplíe su visión en otras dimensiones del espacio, podrá demostrar la existencia del Alma y la continuidad de la vida más allá de la muerte del cuerpo físico.

El desarrollo y la comprensión de que todo forma parte de una Unidad esencial conducirá a la humanidad hacia el camino de evolución superior. El ser humano será consciente de que él no es sus cuerpos, sino un alma que ha tomado forma para adquirir consciencia y dar un impulso redentor a la materia. Si no nos resistimos al cambio que impone la nueva era, si nos adaptamos y damos respuesta a las necesidades del mundo y empezamos a pensar en términos de Humanidad y no del yo individual, estaremos actuando como Almas cuya consciencia acuariana puede transformar al mundo.
Aplicando la analogía hermética, cuando se produce un traspaso de eras viene a ser lo mismo que cuando un alma humana vuelve a nacer. La consciencia adquirida en la anterior encarnación será recuperada, sin embargo, la personalidad cambiará de una encarnación a otra. O sea, que las energías que marcaran el carácter y la personalidad de la nueva civilización e individualmente en la vida del ser humano, serán distintas a las de la vida anterior.
En cada encarnación se nos da la oportunidad de aprender a utilizar nuevas energías de rayo correspondientes a uno de los 4 elementos provenientes de alguna de las doce constelaciones del zodíaco. De esta forma vamos incorporando en nuestra consciencia las cualidades de los siete rayos, aprendiendo a emplearlas en todos los niveles de consciencia a lo largo de las encarnaciones, hasta llegar a una etapa más avanzada en que habremos sintetizado en la consciencia las energías de los 7 Rayos, habiendo realizado en el corazón los Doce Trabajos de Hércules.
Salimos de la era de Piscis, cuyo elemento es agua con unas características que definieron a una civilización marcadamente astral y devocional. Actualmente, todavía existen muchas personas encarnadas que no han desarrollado la mente lo suficiente como para pensar por sí mismas, lo cual significa que seguirán necesitando ser guiadas. En la era de Acuario se irá construyendo una civilización cuyo elemento relacionado con el aire conducirá al desarrollo mental, científico y a la vez intuitivo.
A la par de la mente concreta se incrementará grandemente el interés por el estudio de la Ciencia de las Energías, o sea, por la Astrología esotérica y a medida que profundicemos en sus símbolos descubriremos el auténtico significado que yace oculto tras Ellos.

Trabajar con símbolos despierta la intuición y nos abre la consciencia a unas avenidas de comprensión interna que van mucho más allá de lo aparente. A la Astrología se la denomina la Ciencia de las Energías. Por una parte sabemos que todo cuanto existe es energía y que esta en su totalidad es esencialmente Dévica. Vemos pues que al introducirnos en su estudio nos estamos poniendo en contacto con alguna jerarquía angélica. Por ejemplo: si nos dedicamos a interpretarla a un nivel estrictamente personal, el contacto se producirá con los devas elementales que rigen y son en sí la materia, aunque esto no significa que seamos conscientes de su presencia.
Si la interpretación se dirige hacia la evolución del Alma, o sea en sentido esotérico, las energías que atraeremos ya no serán elementales puesto que fluirán desde niveles más allá de la materia. La interpretación Jerárquica no es necesario nombrarla, puesto que el astrólogo mismo tendría que ser un iniciado para poder hacerlo. La era de Acuario nos tiene reservadas muchas sorpresas, quizás algunas de ellas serán incómodas porque producirán cambios radicales en los valores y como consecuencia en la forma de vivir.
Quienes hemos investigado sobre Astrología esotérica sabemos que Urano es un planeta sagrado, lo cual significa que influye sobre el desarrollo de la consciencia y no tiene nada de estático sino todo lo contrario. Los cambios serán constantes y generalmente drásticos, produciendo una total renovación que se dará en todos los niveles y en todos los reinos de la naturaleza, apareciendo nuevas especies mientras otras desaparecerán.

Con la entrada del 7º Rayo volverán a encarnar los Grandes y pequeños magos del pasado provenientes de muchas civilizaciones anteriores a la nuestra, cuyas almas estaban esperando ansiosas que las energías de Acuario en su recorrido celeste volvieran a reaparecer para tener la oportunidad de continuar su tarea en un mundo donde las consciencias de la actual humanidad están más preparadas en muchos sentidos.
También la Masonería regida por el 7º Rayo tomará cada vez más fuerza y poder en esta nueva era. Se dice en Teosofía que H. P. Blavatsky fue en su anterior encarnación el gran Mago Cagliostro. En este aspecto, el/ella conocía los Secretos de la Magia y la Alquimia en los niveles ocultos. La magia en el plano físico está relacionada con el control de los elementos y el poder de dirigirlos a fin de llevar a cabo un propósito en el aspecto material de la existencia, entendiendo como materia los planos físico, astral y mental concreto.
Las energías del 7º rayo mostrarán al mundo de forma tangible que la entera creación es una Gran Obra Mágica. Lo invisible se hará visible tanto para bien como para mal, según como y quien utilicen dichos poderes, así serán los resultados. La magia blanca y la magia negra siempre han existido y son innatas en este universo dual. La humanidad avanzada del futuro habrá desarrollado la facultad de controlarse a sí misma, dando muestras de ello al controlar a los elementales de sus cuerpos, lo cual le capacitará para tener control sobre los elementos. Cuando se practique conscientemente la Magia Blanca, se habrá formado una nueva civilización orientada hacia el centro Mayor planetario de Shamballa.

Generalmente se presenta a la nueva era como algo maravilloso y extraordinario, pero nada de lo que nos conduzca a tal realización superior se nos dará gratis, nos lo tendremos que ganar a pulso.
La era de Acuario trae un nuevo despertar para las almas que están predispuestas a participar en la creación de un Nuevo Amanecer en este mundo atribulado y habiéndonos convertido en ciudadanos del mundo lo tendremos que demostrar en cada momento de nuestras vidas.
Los poderes que aún pertenecen invisibles y desconocidos se irán desarrollando con el paso de las futuras generaciones, pero no los poseerá la humanidad en pleno, sino quienes sean capaces de abrir su corazón y actuar con plena consciencia de que la Humanidad somos Una, que cada ser humano somos una célula dentro de este Cuerpo mayor y según como realicemos la función que nos corresponde así serán los resultados.
Depende de nosotros, de todos los seres humanos que somos conscientes de nuestra responsabilidad frente a las necesidades del mundo, que la Luz de la nueva era que ha de iluminar las mentes y despertar los corazones de la humanidad se haga realidad en la Tierra. Hay quien cree que la nueva religión del futuro será totalmente científica, aunque creo que lo que imaginamos nosotros dista mucho del concepto que tendrá la humanidad del futuro sobre la religión, lo que entendemos por religión actualmente, dejará de existir y emergerá un nuevo concepto de lo que realmente significa ser espiritual.

A medida que la ciencia descubra la realidad de los mundos ocultos y su tendencia materialista disminuya, descubrirá la realidad de la existencia del Alma, la religión se hará más científica y la ciencia demostrará que el Dios que la iglesia siempre ha presentado separado de nosotros, está en el interior de cada átomo, de cada reino y especie. En realidad, Dios es Vida y Vida y Energía son términos sinónimos.
Durante siglos la humanidad hemos buscado a Dios fuera de nosotros mismos. Nos hemos ido al otro extremo del mundo buscando al Maestro o a una religión que nos diera respuestas que no encontramos en lo conocido. Tras este largo recorrido en que hemos dado la vuelta al mundo, regresamos al punto de partida para darnos cuenta de que lo que hemos buscado fuera está dentro de nosotros mismos. Y este es el Camino que nos señala Acuario, el camino de la libertad de ser nosotros mismos, sin influencias de ninguna clase y sin condicionamiento alguno, pero sabiendo que la Humanidad es Una y nos corresponde nuestra parte de responsabilidad.



Marta Parramon Elies

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