viernes, 10 de abril de 2026

Los Átomos permanentes y la continuidad de consciencia ! 1ª parte.

 


Al tratar sobre los átomos permanentes nos estamos introduciendo en un tema que generalmente produce gran interés a los estudiantes que se están adentrando en el ocultismo, sin embargo todavía es poco comprendido.
En su aspecto externo esta semilla de Cardo mariano que veis en la fotografía es la vestidura del deva elemental del reino vegetal que la ha construido, en el extremo superior está la semilla, pero algo vital y maravilloso existe en su interior sin lo cual no podría desarrollarse ni convertirse en nada parecido a su especie y esto tan importante es el (ADN) el código genético de la familia y la especie a que pertenece, sin lo cual le sería imposible poder desarrollarse, reproducirse, fructificar y convertirse en un Cardo mariano con todas las características de su especie.
Lo que acabo de comentar para la mayoría de nosotros que conocemos algo sobre botánica es bien sabido. Sin embargo, al entrar en los estudios esotéricos nos vamos introduciendo en zonas ocultas que van mucho más allá de lo tangible, revelándonos realidades desconocidas hasta el momento donde lo invisible se hace visible a nuestros ojos internos y esto es posible porque hemos iniciado un camino que nos conduce hacia las causas más profundas y en el momento en que estemos preparados para comprender su significado, se nos revelarán como lo más natural en todo cuanto observemos.
Cada átomo permanente es un diminuto centro de fuerza que constituye el factor central en cada uno de los cuerpos, poseyendo un gran poder atrayente alrededor del cual se forman las envolturas, (los cuerpos de la mónada que ha decidido volver a encarnar).Todo cuanto existe en todos los reinos de la naturaleza son emanaciones monádicas. Hay que recordar que el verdadero Hombre (nosotros)  en nuestra primordial esencia, somos la mónada espiritual, la cual precisa del Ángel solar como Intermediario y Éste a su vez al  ser humano para poder manifestarse y adquirir plena consciencia en el plano más externo y denso.
Este núcleo o centres un átomo compuesto de materia del subplano superior atómico en cada uno de los planos, sirve para distribuir fuerza, conservar las facultades adquiridas y preservar la memoria de la consciencia adquirida en su totalidad desde que se inició como mónada en el reino mineral, hasta llegar a ser una mónada humana. Sabiendo esto, vemos que desde que encarnamos por primera vez en el 4º reino humano, el alma ha sintetizado en la consciencia todas las experiencias vividas desde el principio de los tiempos, habiendo llegado en la actualidad a ser una mónada humana, quedando esta memoria almacenada totalmente en los átomos permanentes como vibración propia e individual.
¿Qué ocurre cuando los átomos permanentes entran en su mayor actividad?
En primer lugar, entran en acción en el proceso de recapitulación que hace de su vida el alma justo un instante antes de abandonar los cuerpos en el momento de la muerte o traspaso. Cuando el cuerpo etérico se desprende del físico denso el hombre queda inconsciente y su corazón deja de latir, pero aunque aparentemente ya no tenga vida, en realidad el Alma todavía no ha abandonado el cuerpo físico pues el hilo de la Vida aún no ha sido cortado, ya que antes debe vivir un proceso de recapitulación de lo vivido en aquella encarnación, para que el átomo permanente del cuerpo físico registre las experiencias que afectaron de forma predominante los estados de consciencia de aquel ser humano.
Al ser cortado el hilo de la vida el alma humana penetra en el plano astral y allí permanecerá el "tiempo" que le sea necesario, aunque en este plano el tiempo no lo podemos medir desde nuestra percepción mental, porque lo que en el plano físico puede representar un año, en el plano astral quizás es tan solo un instante. El tiempo que dure la estancia en dicho plano dependerá del enfoque de nuestra consciencia astral, cuanta más intensidad, más tiempo pasaremos en dicho plano. Cuando los deseos de aquella alma se han saciado, le llega la hora de morir astralmente, o sea, abandonar su cuerpo astral, para seguir ascendiendo al plano superior.
De nuevo el proceso de recapitulación se produce de forma similar al realizado en los demás cuerpos, aunque ahora el átomo permanente que entra en actividad es el que ha de contener la experiencia mental, reteniendo la memoria de lo más remarcable que vivió en este plano. De esta manera se va desprendiendo de cada uno de los cuerpos y de la consciencia que adquirió por medio de ellos.
O sea, que una vez ha accedido al plano mental ya no posee consciencia física ni astral. Al ascender al plano mental ocurrirá algo similar, hasta que le llegue el momento de abandonarlo después de haber recapitulado sus vivencias mentales y ser grabadas en el átomo permanente, para entrar posteriormente en el Devachan.
Mientras permanece en el Devachan el alma se ha liberado temporalmente de la materia densa y por lo tanto, del karma, ya que este ha quedado almacenado en cada uno de los átomos permanentes.
Según el estado de consciencia alcanzado su estancia en el Devachan será más o menos prolongada. Generalmente un discípulo consagrado al servicio de la humanidad renuncia a su Devachan o si decide permanecer en él su estancia será muy corta, pues habiendo adquirido continuidad de consciencia en los planos internos, el servicio no se detendrá y seguirá estando tan activo como cuando poseía cuerpo físico y además, sin las limitaciones propias de dicho plano.
Vemos pues que en el interior de los tres átomos permanentes fue almacenada la memoria de la totalidad de los estados de consciencia de aquella alma. Una vez realizado este proceso, los átomos entran en un estado parecido a lo que sería la hibernación, siendo protegidos por el Ángel solar, en espera de que los astros estén en la posición adecuada, señalando el día y la hora en que aquella alma deba volver a encarnar. Cuando llegue el momento oportuno, los átomos permanentes volverán a entrar en actividad, pero entonces el proceso se producirá a la inversa.
El Ángel solar atraerá a los Devas constructores del subplano mental al que pertenece la consciencia del alma que va a reencarnar a fin de que le construyan el cuerpo mental con la misma vibración que tenía en la vida anterior. Luego serán atraídos los devas constructores del plano astral, más adelante los del plano etérico y finalmente los que construirán el cuerpo físico denso dentro del vientre de la madre, valiéndose cada uno de ellos de la información que contienen los átomos permanentes.
Al empezar la construcción de los cuerpos, los devas aglutinan la energía necesaria alrededor de cada uno de los átomos permanentes, cuya vibración les proporcionará la información necesaria para la construcción, hallando en ellos la memoria o código genético y la evolución alcanzada por aquel ser que ha de volver a encarnar. Si no fuera por este código o memoria almacenada la individualidad y toda la consciencia adquirida se perderían. 

Una vez está construido el cuerpo físico, llega la hora de nacer. Los Devas constructores seguirán construyendo los cuerpos mientras la criatura va creciendo y recuperando sus tendencias pasadas. Habiendo llegado más o menos a los 21 años y según el estado evolutivo alcanzado, los chacras del cuerpo etérico habrán alcanzado la misma vibración que tenían en la vida anterior o sea que, para una persona corriente habrán tenido que pasar 21 años hasta no haber podido recuperar la memoria y volver a manifestar el mismo estado de consciencia que tenía en la anterior encarnación cuando dejó su cuerpo físico.

Y a partir de aquí cogemos el hilo allí donde lo dejamos para seguir evolucionando. Aunque cuando se trata de seres humanos o almas muy avanzadas, si el karma no lo impide, es posible que se recupere la memoria de la encarnación anterior aún siendo niños.


Marta Parramon Elies

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