miércoles, 25 de marzo de 2026

El Karma impulsa la evolución ! 1ª parte

 

Conferencia a cargo de Marta Parraron Elies en la Asociación de Amigos de la India de Barcelona, Catalunya España) 1995


A menudo se habla del karma como si fuera un castigo impuesto sin un motivo aparente debido a que no somos conscientes de haber obrado, mal y esto ocurre porque no sabemos que la mayor parte del karma que nos toca vivir proviene de otras encarnaciones, de un pasado más o menos lejano que nuestra memoria no retuvo. Cuando se nos presenta como algo que consideramos negativo nos sentimos víctimas inocentes sin entender el porque nos ha tocado a nosotros. ¿Qué o Quien es esta fuerzas poderosa que se mueven más allá de nuestro entendimiento y no podemos controlar?

Al entrar en los estudios esotéricos va surgiendo poco a poco una nueva comprensión de lo que significa la evolución al irse desvelando lo que para nosotros, el sentido de la vida y la creación todavía son un misterio. A medida que despertamos empezamos a entender el porqué son impuestas las Leyes del karma y el Renacimiento mientras evolucionamos dentro del reino humano. Quisiéramos evitar las pruebas a que nos vemos sometidos, pero aunque actualmente fuéramos las mejores personas del mundo no podríamos hacerlo, porque todavía no somos perfectos y aunque no lo parezca nos equivocamos en muchas cosas que debemos perfeccionar. Sin la imposición del karma la evolución no avanzaría ni podría cumplirse el Propósito del Logos de llevar a todo ser creado dentro del Sistema a la perfección.
El Logos de Saturno es el Mayor de los Señores del Karma, está estrechamente vinculado con nuestro Logos planetario desde tiempos inmemoriales, poseyendo un gran poder sobre la Tierra, siendo éste el planeta más denso y comprimido cuya fuerza gravitatoria mantiene preso a todo ser, reino y especie que se desarrolle en ella.
Del estudio sobre este vínculo entre los dos Logos, surgen varios interrogantes y quizás algo más de comprensión al profundizar en ello. Nos hemos preguntado,.. ¿Quién es realmente nuestro Logos planetario? Se dice que es un Gran Ser Creador, (tal como lo son todos los Logos, aunque cada uno de ellos en distintos niveles evolutivos), cuyo cuerpo de manifestación, la Tierra, no es un planeta sagrado y sin embargo, mantiene un estrecho vínculo karmico con el Logos de Saturno cuya Naturaleza es Sagrada.
El Logos de Saturno pertenece al grupo de los Grandes Constructores del Sistema. Es uno de los 7 Espíritus ante el Trono de Dios. Un gran Arcángel Constructor de mundos y el Mayor de los cuatro Señores del karma. Introduce en el Sistema la energía cósmica del 3º Rayo dirigiéndola de forma específica a nuestro planeta Tierra, o sea que Saturno y la Tierra vibran a una misma frecuencia de 3º Rayo, aunque evidentemente no existe comparación entre un planeta (o Logos) sagrado y otro que no lo es.
Probablemente el vínculo entre ambos Logos provenga del sistema solar anterior, en que el primer Logos desarrolló al máximo el Aspecto Inteligencia, puesto que el primer Sistema estaba regido por el 3º Rayo de Inteligencia Activa. Con esta energía y junto al 2º Rayo de Amor Sabiduría que está desarrollando el Logos Solar actual, nuestro Logos planetario está tratando de desarrollar al máximo la Consciencia planetaria.
A los Cuatro Señores del Karma se los simboliza con una Cruz cuyo significado está relacionado con todo cuanto represente el número 4 en este Sistema., siendo el 4º reino humano un buen ejemplo. El brazo vertical simboliza al Espíritu y el horizontal a la Materia. El centro donde se entrecruzan forma la Cruz del Karma, donde simbólicamente el discípulo iniciado está, crucificado entre cielo y tierra mientras sirve a la Jerarquía. En esta etapa evolutiva el discípulo se halla“en tierra de nadie” no es enteramente humano ni enteramente divino, de ahí que viva una gran crisis de consciencia y sacrificio constantes, teniendo la sensación de estar suspendido entre cielo y tierra. Está ahí en el centro de la Cruz compartiendo el karma de la humanidad con los brazos extendidos, una mano tendida hacia abajo, ayudando a sus hermanos a ascender y la otra extendida hacia lo alto, conectado con lo divino, haciendo de Puente de Unión por Amor y Compasión hacia sus hermanos.
Recuerdo una frase del Maestro Tibetano referente a este comentario,.. "El discípulo iniciado que sirve, vive en el mundo sin ser del mundo"
La aplicación de la Ley de Retribución, como también se denomina a la Ley del Karma, nos da la oportunidad de transformar la materia en Luz, con el fin de que un día en la conciencia planetaria no quede ni un solo residuo de oscuridad. Saturno nos obliga a afrontar el pasado una y otra vez hasta que surge de nuestro interior una nueva comprensión y descubrimos que toda causa produce unos efectos. Que nuestros actos, sean buenos o malos, al igual que un boumeran, tarde o temprano regresan a nosotros.
El karma siempre proviene del pasado, ya sea cercano o lejano, generado en la actual encarnación o en las anteriores. En realidad, la evolución desde el principio de los tiempos está formada por una sucesión de causas y efectos, esto significa que lo que somos en la actualidad, individual o colectivamente, no es más que el fruto del karma que hemos acumulado al generar consciencia una vida tras otra.
Actualmente nos hallamos frente al reto más importante que la humanidad hemos tenido que afrontar desde el principio de la evolución en esta cuarta ronda. Nuevas energías procedentes de una estrella de la constelación de Acuario se están introduciendo en el Sistema alterando todo lo establecido. Su energía es dinámica, produciendo una transformación constante en los valores, en las consciencias y en las formas, obligándonos a romper con todo lo establecido, la crisis de resistencia es inevitable y esta actitud crea un poderoso karma.
Esta situación la estamos viviendo en este nuevo ciclo de Acuario en que su regente planetario Urano, portador del 7º Rayo, nos obliga a adoptar unos valores totalmente innovadores, dinámicos y adaptados a las necesidades del momento. La inestabilidad que nos trae Acuario nos obligará a estar atentos al presente inmediato. Podríamos decir que es el extremo opuesto de lo que representa Saturno. Esta divergencia de energías es lo que genera el conflicto actual en el mundo entre dos grupos predominantes de seres humanos; los que se niegan al cambio y por lo tanto a evolucionar, aferrados al pasado y a las seguridades. Y aquellos que anhelan la libertad, el progreso y desean contribuir a la construcción de un nuevo mundo.
La energías de Urano se irán imponiendo a medida que vayan encarnando nuevas almas y personalidades de 7º Rayo capaces de establecer nuevas formas de relación en todos los ámbitos del vivir. Lo desconocido acostumbra a darnos miedo, sin embargo, Acuario no nos permitirá adormecernos, se trata de adaptarnos y dar la respuesta correcta a cada instante y a lo que vaya viniendo.
Este proceso de cambio ya se está precipitando sobre la Tierra, la era de Piscis está quedando atrás, es bien evidente que las nuevas energías se están manifestando de forma acelerada y que los cambios son inevitables.
Han de cambiar totalmente los conceptos que tenemos sobre la relaciones en todos los ámbitos del vivir individual y colectivamente. Una nueva cultura está naciendo en que el concepto de individualidad ha de dar paso a la apertura y a la colaboración mundial en todos los aspectos. La memoria dejará de condicionar a las futuras generaciones y esto significa que el pasado ya no regirá por completo nuestras vidas. Esta capacidad de no dejarnos condicionar por los recuerdos de lo aprendido, ya sea en las relaciones, las creencias de todo orden y conocimiento acumulado, nos librarán grandemente del karma, porque el propio dinamismo acuariano nos impulsará a vivir el día a día, el presente inmediato.
Todo en absoluto dará un giro de 180 grados. No podemos buscar seguridades en esta nueva era, tendremos que aprender a vivir el presente y adaptarnos a las circunstancias a cada instante de nuestras vidas. Este dinamismo cambiará el mundo en pocas generaciones. El proceso de avance en la evolución se acelerará grandemente porque la mente vibrará en una nueva sintonía más científica y al propio tiempo más creativa e intuitiva y libre de los prejuicios que nos impiden ser nosotros mismos.
En todo este proceso de cambio interviene el karma, porque antes de convertirnos en ciudadanos del mundo, tendremos que recapitular las experiencias vividas en la era anterior, afrontarlas y ser plenamente conscientes de que es urgente un cambio en la consciencia mundial.
La Libertad, unida a la responsabilidad y el bien común, han de ser los valores que prevalezcan en las relaciones y la comunicación entre todos los seres humanos sin excepción.
Saturno nos frena, detiene e impide llevar a cabo lo que nos proponemos si antes no hemos descartado lo inservible para que afrontemos de frente y sin miedo la situación y nos demos cuenta de que la evolución no puede existir sin movimiento. Para ello es preciso renunciar a algo (no me refiero a los objetos, al dinero o a seres queridos, sino también a nuestros deseos, recuerdos, tradiciones, conocimientos, costumbres y creencias, a lo cual estamos fuertemente apegados y nos inmovilizan, hundiéndonos en la crisis y dejando perder la oportunidad que se nos da de dar un paso importantísimo hacia la liberación e iniciar una etapa superior del camino.
El karma y la fuerza de la Gravedad están estrechamente relacionados. Si encarnamos una y otra vez en la Tierra es porque su potente magnetismo nos atrae y esto significa que todavía nos identificamos con la materia. El día que nos hayamos librado del peso del karma, dejaremos de encarnar, habremos invertido los valores y nuestra atracción hacia la materia se habrá diluido para ser substituida por la fuerza expansiva del Espíritu.
Entonces las puertas al reino de las Almas se abrirán de par en par y nos permitirá ver Quienes verdaderamente somos en nuestra esencia divina.


Marta Parramon Elies

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