Conferencia
a cargo de Marta Parramon Elies en la Asociación de Amigos de la
India de Barcelona, Catalunya (España) 1996.
Publicado
en audio en el bloc,..”La Teosofía en la Nueva Era”
Subido
al Podcast de Marta Parramon. en iVOOX
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La
evolución puede medirse en términos de Luz, una luz que va en
aumento a medida que disipamos la oscuridad de nuestras vidas,
nos reconocemos
a nosotros mismos y comprendemos
en profundidad la
relación que existe con la
vida que nos rodea. La falta
de luz nos sume en la ignorancia de nuestra divinidad y de la entera
evolución, lo cual viene dado por el karma acumulado en el tiempo.
Pero el
karma no es tan solo negativo, es
el fruto de nuestros actos,
deseos y pensamientos positivos y
negativos que estamos generando a cada instante provenga
de un pasado cercano
o lejano, porque el karma es
una consecuencia, no una causa.
Si procuramos estar atentos en todo
cuanto somos y ocurre a
nuestro alrededor hallaremos
la respuesta correcta que nos conducirá al tan anhelado equilibrio.
La liberación siempre va a la par de la
redención de
la materia. Anteriormente
hablamos de que la Liberación no es de la personalidad sino del
Alma, (somos
nosotros mismos que estamos
presos
en la forma) pero
como el Alma ocupa unos vehículos compuestos de elementos y
los elementos son materia, para poderse liberar deben ser redimidos e
iluminados, lo cual significa que debe ser
cambiada
la vibración interna
de cada uno de ellos, (lo que es nuestra
propia consciencia) y ser
elevada a octavas superiores, a fin de poderlos utilizar y expresarse
plenamente en toda su extensión y profundidad, y esta redención únicamente la podemos llevar a cabo
satisfactoriamente dando la respuesta correcta a las experiencias que
nos trae la vida; particular, social y mundialmente.
Hay
algo que sabemos en teoría pero que cuesta mucho integrar en la
consciencia y es que la individualidad no deja de ser una ilusión
cuando la consciencia es estrictamente materialista. La realidad
es que la humanidad
formamos parte de un
reino
de la Naturaleza, cada
ser humano somos una célula dentro de este cuerpo mayor y todo
cuanto hace o le ocurre a una de ellas repercute de forma positiva o
negativa en todo el cuerpo.
Daros cuenta de la
responsabilidad que nos corresponde cuando lo reconocemos como algo
real.
Aplicaremos
la analogía tal como acostumbramos a hacer y veréis que se nos abre
una comprensión mucho más
amplia sobre lo
que representan los Centros que existen entre todas las dualidades y
que de alguna forma nos conducen al equilibrio, a la
conexión entre
lo superior y lo inferior, a
la relación que existe entre
las causas y los efectos, entre el macro y el microcosmos, entre
nuestra consciencia y el Todo Mayor.
Para
ello en
un principio es necesario un mínimo de conocimiento esotérico y
si es posible también
científico, entonces al hacernos
preguntas se nos puede abrir
la intuición y hallar el
hilo de conexión que existe
entre lo que estamos
tratando de unificar e integrar en nuestras
consciencias.
Cuando
tratamos de centros equilibradores como
puntos centrales que
unifican los opuestos y de alguna forma constituyen puentes de unión
entre lo superior y lo inferior, entramos en la relación
numérica y en las distintas
frecuencias vibratorias que rigen a cada plano de la existencia.
Al
adentrarnos en la correspondencia que existe entre los números,
veremos que en
cualquier cifra impar existe un
centro equilibrador, donde se unen e interaccionan energías
opuestas.
Empezaremos
por recordar que nuestro universo es septenario y que la entera
evolución es Energía que se mueven en distintas
frecuencias vibratorias y van de lo superior a lo inferior.
Partiendo
de algunos de los septenarios conocidos todo
cuanto pertenezca a su centro, o número 4, vibrará bajo la fuerza de una
misma energía primordial que
estará conectado entre sí y regido
por unas mismas leyes
divinas,
aunque depende del
plano donde se mueva o actúe, se
manifestará de una u otra forma en función de lo previsto
por los Seres que dirigen la evolución planetaria.
Nombraremos
algunos de ellos y
sus puntos centrales correspondientes, teniendo en cuenta que tanto si profundizamos en
una u otra influencia con relación a la evolución humana, todas sus
manifestaciones estarán
estrechamente enlazadas a lo largo de la evolución dentro del 4º
reino.
7
Reinos de la naturaleza
de los cuales, el 4º es el reino Humano.
Fuimos creados para adquirir
consciencia y hacer de
Puente de unión entre Espíritu y materia, para
redimirla y elevarla a niveles superiores convirtiéndonos
en Intermediarios divinos cuando empezamos a servir.
7
Rayos, siendo el 4º
de Armonía Belleza y Arte, el
que rige al reino humano y
a lo
largo de la evolución lo
conduce del Conflicto a la
Armonía, es entonces cuando
somos capaces de descubrir la belleza que se halla en todo cuanto
existe y aunque
no se haga evidente, está
latente en el interior de
todo ser creado. Cuando hemos abierto los ojos del corazón la
descubrimos en todo, no antes.
7
Centros o Chacras dentro del
cuerpo etérico humano, de los cuales el 4º es el
Centro Cardíaco.
Este centro es estimulado en
cada una de las Iniciaciones hasta
haberse abierto plenamente los pétalos del Centro Cardíaco
Coronario, su octava
superior.
Agni
Yoga, el 4º Yoga, el Yoga del
Corazón, el que nos conduce a la Síntesis de nuestro propio ser y
al concepto de la Unidad Universal. Es el Yoga del Iniciado
cuya consciencia es monádica.
7
Planos, siendo el 4º
el Plano Búdico. El plano de
la Razón Pura, de la Intuición superior y de la Unidad. Es el plano desde donde el ser humano entregado al servicio, ha de extraer las grandes verdades que deben ser reveladas a la humanidad. En este plano no entran los conocimientos intelectuales porque todo en él es creatividad, de ahí que los nuevos valores han de surgir a partir del contacto intuitivo con el plano Búdico.
7
Iniciaciones, siendo la
4ª en
la que el Arhad demuestra el pleno control del aspecto materia de
su naturaleza, habiendo
adquirido total poder sobre
los elementos, lo cual lo ha convertido en un Mago consciente. En
esta etapa evolutiva el Arhad, próximo a convertirse en un Maestro
de Compasión y Sabiduría, al liberarse de la prisión de los tres
mundo de la evolución humana, libera finalmente a su Ángel solar,
la meta que ha perseguido desde que ingresó por primera vez en el
reino humano.
7
Notas musicales, la
nota FA. El poder
del sonido y su vibración lo
vamos adquiriendo al paso de distintas expansiones de consciencia.
Cuando se
ha adquirido un
nivel lo suficientemente
elevado convierte al ser que
lo pronuncia en un Creador consciente.
El hecho de
producir resultados superiores no consiste tan solo en pronunciar la
nota más aguda, más grave o
en un tono o semitono
especiales.
Cada ser humano vibra en su
propia frecuencia. Ocurre igual al pronunciar el OM sagrado, imitamos
a quien admiramos porque creemos que esta es la forma más elevada
que nos permitirá conectar con lo superior, pero aunque lo
imitemos muy
bien en la forma, nuestra
vibración no dejará de ser
la que es y jamás será la
misma. La palabra debe salir espontáneamente de nuestro interior
manifestando con su vibración nuestro propio nivel de consciencia.
Entonces atraeremos lo que nos corresponde.
7 Colores del
arco iris, Siete vibraciones
correspondientes a cada uno de los 7 rayos. Siendo el color central
el Verde, también
atribuido al Tercer Rayo con
todo cuanto representa,
el cual deberíamos tener en
cuenta en la curación de problemas cardíacos. El color de la
Naturaleza es inspirador en
sentido espiritual y sanador
por excelencia, psíquica y físicamente y
nos proporciona un sano equilibrio.
Si
desarrolláis a fondo cada uno de estos Centros correspondientes al
nº 4, os puede ampliar muchísimo la comprensión de como y porque
se conectan entre sí.
Hemos
hablado del punto central dentro de algunos septenarios, pero de
igual forma podemos hacerlo con los triángulos, los pentágonos o
con otros puntos intermedios
y la relación que existe entre ellos.
Marta
Parramon Elies.