Conferencia a cargo de Marta Parramon Elias en la Asociación de Amigos de la India de Barcelona, Catalunya (España) 1990.
Para poder llegar a la comprensión profunda de las causas que mueven la evolución en nuestro sistema solar debemos irnos a los principios de la creación.
En el momento en que el Logos solar decide manifestarse, (al igual que toda entidad que evoluciona en el microcosmos), precisa de 7 cuerpos o vehículos y por medio de ellos ser plenamente consciente de Su Creación en todos los niveles posibles y en todas las dimensiones, desde los más denso y material hasta lo más sublime de Sí mismo. Al adentrarnos en la evolución humano- dévica es conveniente conocer la procedencia de ambos. Para ello haremos mención a la naturaleza de los Planos e intentaremos irnos con la imaginación creadora a nuestros orígenes para comprender Quienes somos realmente en nuestra verdadera esencia.
El primer plano es el ÁDICO, el plano Divino donde se asienta la Consciencia del Creador, nuestro Dios o Logos solar.
El segundo plano es el MONÁDICO, donde la dualidad Espíritu y Materia se entrefunden. Es de este segundo plano de donde surgimos las mónadas humanas y las mónadas dévicas, que desde los principios de la creación estamos llevando a cabo conjuntamente la evolución en todo el sistema.
En cuanto a las mónadas humanas no encarnadas, son Andróginas, lo cual significa que no poseen sexo. Sin embargo en el instante en que deciden encarnar, se dividen en dos Egos, masculino y femenino, convirtiéndose entonces en seres Hermafroditas, lo cual significa que poseen ambos sexos en un mismo Ser. Como lo fue, para poner un ejemplo; el Faraón de Egipto Akenatón y tantos otros seres muy evolucionados que existieron y existen en el mundo.
Hermafrodita es una composición del nombre de dos Dioses: “Hermes- Mercurio, el aspecto masculino y Afrodita -Venus, el aspecto femenino” A partir de aquí podéis sacar vuestras propias conclusiones respecto al hecho de que los seres humanos reencarnemos alternando constantemente durante la evolución, 7 vidas en cuerpos masculinos y 7 en cuerpos femeninos….
El Tercer plano es el ÁTMICO, lo que análogamente para la mónada, sería su cuerpo o vehículo mental.
El Cuarto plano,..BÚDICO, considerado el Plano Astral Cósmico donde el Logos solar tiene Su cuerpo Etérico y por consiguiente Sus Chacras. Siendo así y sabiendo la función que realiza el doble etérico en toda entidad, macro o microcósmica, tenemos claro que es desde el plano Búdico de donde provienen las Energías Cósmicas que el Logos solar recibe y expande por todo el sistema. También por analogía, el plano Búdico viene a ser el vehículo astral de la mónada.
El Quinto plano es MANAS, El vehículo más denso al que desciende la mónada al encarnar. Precisamente es en el Tercer subplano Mental donde tiene su estancia el Ángel solar, el que hace de Intermediario entre la mónada y la personalidad humana. En el momento en que el Logos solar decide crear, las mónadas de ambos reinos inician un proceso involutivo de descenso a la materia, para lo cual precisarán ir tomando las formas adecuadas de un plano a otro a fin de ser conscientes por medio de sus intermediarios y poder penetrar en cada uno de los planos y subplanos hasta llegar al fondo de lo más denso, donde la memoria de sus orígenes divinos habrá desaparecido debido a la presión y oscuridad de la materia. I a partir de aquí, iniciar el larguísimo proceso de adquirir consciencia e ir ascendiendo de nuevo de un plano a otro creando karma y superando las pruebas a que serán sometidas hasta despertar de nuevo a la Realidad al emprender el Sendero de Retorno a la Casa del Padre, (de donde surgimos como Hijos Pródigos) habiendo añadido plena Consciencia de la Creación.
Este ha sido un resumen muy breve pero necesario, para darnos cuenta del gran sacrificio que representa aprisionarse en la materia cuando se es Espíritu puro, llegar incluso a olvidar y negar nuestra procedencia divina al haber caído presos en las redes y la oscuridad de la materia de donde es muy difícil y costoso poder liberarse.
A partir de aquí y una vez encarnados en este mundo, iniciamos conjuntamente con los devas elementales constructores el proceso creador y constructor de todos los reinos, empezando como mónadas minerales, desde las piedras más toscas, hasta las más preciosas, los metales nobles y la radiactividad, lo más elevado que puede alcanzar un reino. Habiendo alcanzado el nivel evolutivo máximo como constructores de este reino, encarnamos como mónadas vegetales cuya máxima evolución es el perfume. Posteriormente como mónadas animales hasta lograr la domesticidad, y luego como lo que realmente somos, mónadas humanas, cuya máxima evolución consiste en el desarrollo en todos los niveles del plano mental hasta alcanzar el nivel de nuestro Arquetipo el Ángel solar y liberarlo al recibir la 4ª Iniciación cuando entramos en el quinto reino de las Almas, habiendo alcanzado la consciencia búdica que a la vez es monádica y Andrógina.
Daros cuenta de que los seres humanos llevamos impresa en nuestros genes y en la consciencia como una unidad, a los cuatro reinos de la naturaleza.
Cuando empezamos a ser conscientes de ser Almas en encarnación, significa que hemos dado el paso definitivo hacia el Sendero de Retorno. Entonces por medio del impulso que produce el primer contacto con el Alma, empezamos a ser conscientes de nuestros orígenes divinos al desarrollar la mente. Al principio acumulamos conocimientos intelectuales, pero de estos y a medida que va surgiendo la comprensión profunda de los mismos, ascendemos a los niveles mentales superiores y la intuición superior va emergiendo en la consciencia, lo cual significa que aunque no somos conscientes de ello, nos está llegando la vibración monádica a través del plano Budhico.
Todo este proceso se ha llevado a cabo conjuntamente con el reino dévico elemental que ha ido reconstruyendo paso a paso nuestros vehículos con nuestros estados de consciencia y con los cuales nos hemos identificado de tal forma, que hemos confundido nuestros cuerpos con nuestro verdadero Yo. Sin embargo ahora es el Alma la que comienza a gobernar nuestras vidas, no los elementales.
Los devas son el aspecto negativo- femenino de la creación, ellos son los que construyen y forman la entera Naturaleza, son el aspecto Materia, lo que esotéricamente conocemos en conjunto, como “ La Madre del Mundo” El más Grande de los Devas. Los Gnomos constituyen el elemento Tierra, corresponden al reino Mineral y al plano Físico, a la 1º Iniciación menor y al 7º Rayo Las Ondinas son los devas del elemento Agua, relacionadas muy estrechamente con el reino Vegetal, el plano Astral, la 2ª Iniciación y el 6º Rayo. Las Salamandras pertenecen al elemento Fuego, al plano mental instintivo en el reino animal y a Manas o mente superior en el hombre regido por los Agniswattas, los Ángeles solares, la 3ª Iniciación y el 5º Rayo. de Ciencia Concreta.
Los Silfos o Sílfides pertenecen al elemento Aire, (son los más evolucionados dentro de los elementales constructores) relacionados con el desarrollo de la intuición y el plano Búdico.(Así como los demás elementales ya mencionados pueden ser utilizados por los magos negros para llevar a cabo su magia), los Silfos no responden jamás a sus invocaciones. En este nivel rige el Éter, la 4ª Iniciación y el 4º Rayo.
Los elementales colaboran entre ellos en la construcción de los distintos reinos. Por ejemplo; en el reino vegetal, los Gnomos facilitan los nutrientes y minerales de la Tierra, las Ondinas proporcionan el Agua, los Silfos dan el color a las flores y los rayos solares dan la Luz y el calor que son Fuego. En realidad su trabajo es mucho más variado y complejo, pero este ejemplo es para daros una idea.
Los Devas que dirigen la construcción de los vehículos del reino humano, dentro de su propio reino, son los más evolucionados, pues se hallan en la etapa final de su evolución como elementales.
Cuando el ser humano llega a su máxima evolución dentro del cuarto reino, el Deva que le ha construido la personalidad integrada y consagrada al servicio, también se libera y entra a formar parte del reino Angélico. Ninguna forma existiría en la creación ni se tendría la oportunidad de adquirir consciencia y evolucionar por medio de las experiencias vividas, si no fuera por el trabajo conjunto que realizan el hombre y los devas.
Marta Parramon Elies

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